lunes 16 de enero de 2012

Cada uno con su trofeo.



12 enero de 2012. Hoy toca probar suerte con las becadas. Me acompañan mis perros, Verdi, Luna y Traviata y mientras les pongo los beeper, aparecen Félix Angel Vitoria Gómez y su consuegro Javier, dispuestos a conocer los pormenores de esta bonita modalidad de caza. Félix y Javier, Javier y Félix, Tal para Cual. Estar con ellos, significa alimentarse de paz y como se suele decir, Dios los cría y ellos se juntan. En agosto ya coincidimos cazando la codorniz. Félix, tiene a un epagniel bretón, de nombre L´chien. Ahora comprendo
porqué cuando le llama y no viene. Le tienes que llamar en nuestro idioma. Ahora tiene 1 año y por la forma de comportarse, creo que estamos ante un can con potencial para sacar un buen perro de caza. Tiene iniciativa y es muy independiente. Félix le da tanto cariño que se aleja y no quiere saber nada de el. Ja,ja. Félix se toma la caza con calma y sabe disfrutar de la naturaleza como nadie. Veremos hoy si hay suerte y disfruta de la caza tambien.

Tan solo habiamos caminado unos 150 metros, cuando el collar de Luna suena a muestra. Corred, los perros han localizado una becada, hay que asistirles. Luna muestra becada, Verdi y Traviata patronean. Bonita escena, sale lejos, disparo, pero no logro hacerme con ella. Todo es nuevo para Félix y Javier en este tipo de caza y por ello, empiezan a vivir la jornada de caza de otra manera. Dedicamos unos minutos a relatar el lance y las palabras suenan como algo extraño por las diferencias entre la caza que practican y la que están viviendo. Los perros a lo suyo, a buscar esa becada que se ha ido. De nuevo Luna en muestra. El beeper nos avisa y otra vez a correr. Corred, corred. Asistimos al lance. Luna, Verdi y Traviata de nuevo. Luna la tiene, Verdi se mueve con prudencia, cuida de no hacer ruido en las ocres hojas de las hayas, bordeando el gran matorral, Luna hace mención de arrancar ante el movimiento de Verdi, pero se contiene, muy bien, Luna. Aparece en esos instantes un invitado, el Teckel de Javier excelente en la caza de conejos y como si nada fuera con el, entra en el gran matorral sin enterarse de qué se trata tanto misterio. Luna ya no permite esa intromisión, rompe la muestra al mismo tiempo que el teckel hace volar la becada y que tras un certero disparo unos y otros contemplan el trofeo de tanto misterio. Bieeennn, muy bieeenn. Llegar y besar. Todo está saliendo mejor de lo esperado. Seguimos subiendo por toda la vertiente, la vegetación y las aguas existentes invitan a buscar alguna becada más, pero el tiempo pasa y llega la hora de regresar al coche, más que a reponer fuerzas, a celebrar los momentos vividos y que eran los deseados por Félix Angel y Javier.



Hemos pasado una mañana bonita y Felix Angel con Javier deciden dar por terminada la jornada de caza y marcharse a casa porque tienen que regresar a Logroño.

Para mi, la jornada continúa. Hasta llegar a ese precioso momento de capturar una becada, antes hay que andar por el monte con lo que eso significa. Una gran capa de hojas hace invisible las muchas trampas que te encuentras en ese caminar, ramas cruzadas que cuando chocas con ellas, no ceden y te caes de cabeza a no se sabe dónde y esos perros que están parados y debes subir esos 100 metros hasta llegar a ellos en pendientes con desniveles importantes y que te cuesta lo indecible y ese rectar por debajo de las matas porque no puedes pasar por otra parte, excepto que des un gran rodeo. Cuando alcanzas el trofeo, todo ese camino de espinas, se convierte en un sinfín de rosas que te masajean los sentidos y te dejan nuevo.

Veo a Traviata con un rastro y por la manera de moverse, intuyo que puede ser becada. En ese mismo momento Luna suena en muestra en dirección contraria. ¿Qué hago? atiendo a la joven o me voy a lo seguro. Asisto a Luna. Está en una bonita posición, flexionada hasta parecer un tumbado perfecto, sale la becada, disparo dos veces y creo haberle dado. !Qué pena! Es tarde, pero voy en su búsqueda de nuevo. Esta vez me toca bajar, !Qué bien! Después de tantas horas en el monte, se agradece una bajada aunque no sea en piso firme. Pronto escucho dos pitidos de muestra de Luna, sin embargo a quien veo en una bonita muestra y demostrando tener su trofeo lejos es a Traviata. ¿La tendrá ella? !Ojala! Me voy acercando y según voy bajando, sale la becada con signos de ir algo tocada. Dos rápidos disparos, hacen que Traviata cobre feliz su trofeo.



!Qué alegría! Cuando estás haciendo a un perro joven, estos trofeos valen mucho más.

miércoles 11 de enero de 2012

Constancia y Firmeza, valores con premio.

Un perro de garantía no se hace en un día. Para ser constantes, primero tenemos que saber qué queremos tener, en el mundo de la caza, qué perro quiero que me acompañe en las salidas al monte y cómo deseo que haga su trabajo junto a mi. Una vez que tengo claro lo que quiero, analizo las fortalezas y debilidades de ese perro y a partir de ahí, cada vez que veo cualquiera de esas debilidades en el trabajo del can, a corregir. A partir de aquí, constancia y firmeza. Nunca dejar de corregir si el trabajo no se hace perfecto.




Llevo dos años de intenso trabajo con Furia. Correcciones y más correcciones hasta el punto de enojarme domingo tras doming0. Justo es decir que, domingo tras domingo vivo momentos maravillosos tras las perdices, que se mezclan con el enfado de ver parte de ese trabajo imperfecto. Bien, pues para todos que creen en los valores del enunciado, diré que por primera vez he visto algo de lo que quiero en Furia, fruto de constancia y firmeza a lo largo de estos dos últimos años. Furia podía haber sido una buena perra de becada. La muerte inesperada de mi perro Roco, hizo que tuviera que preparar una perra urgente para la codorniz y la perdiz. Furia podía hacer un buen papel por sus características y así lo decidí. Estaba andada y cazada, pero sin control. Cazaba mucho, pero ¿para quién? para nadie. Iba a su bola como se suele decir. Debía corregir esa anarquía cinegética y todavía sigo. Poco a poco voy viendo los avances y como he dicho antes, el domingo pasado pude ver algo de lo que quiero. Un perro que cace conmigo, que jamás se desentienda de mi. Cazar perdices exige un binomio perfecto. Un perro con buena muestra y una guía prudente. Un cazador buen andarín y tesonero. Eso persigo y eso consiguiré. No es fácil y lo se, pero con las ideas claras, constancia y firmeza el fruto siempre llega.

Las muestras a pájaros es otra de mis batallas y que creo que sino la gano, le faltará poco. Debo insistir en las correcciones.

Furia me ha cobrado cuatro perdices de ala. Dicho así, estupendo, buena perra y así es, pero también ese cobrar perdices de ala, ha facilitado que los últimos metros, se arranque a por la perdiz. Otra batalla que estoy librando y que falta muy poco para ganarla.




Cuando leo artículos que hablan de la dificultad de los perros para mostrar las perdices, pienso en que se referirán a perdices distintas o que llevan perros no preparados para lo que han nacido. Un perro de muestra, cazado y con la experiencia suficiente, debe mostrar casi siempre que manifieste una emanación de una perdiz, porque sino es así, mi pregunta es ¿A qué va a mostrar entonces? Mostrar y guiar con la prudencia necesaria hasta donde la perdiz lo permita y esto se consigue con experiencia y lances vividos. Si pretendemos tener un gran perro de perdices, saliendo cuatro veces al monte y dedicando dos horitas para no cansarnos, pues creo que estamos equivocados.


PEDIGREE DE FURIA DE AREGORATA

martes 27 de diciembre de 2011

Traviata, sangre de Aregorata


Traviata, pasión por la caza, buena nariz, obediente, facilidad para aprender, excelente patroneadora, buen cobro. Adjetivos muy prometedores para una cachorra. Aun así, hay que esperar y seguir dando oportunidades para que tenga toda la experiencia posible. Yo estoy contento con ella. En su pedigree hay ascendientes enormes, unos conocidos por mi, la línea del Padre y por la línea de la Madre, mucho se ha dicho y escrito de ellos. Deseo que tome lo mejor de cada uno. Por la parte que me toca, deseo estar a la altura para darle la mejor educación y que todo su potencial sea aprovechado en la búsqueda de pájaros.


PEDIGREE DE TRAVIATA DE AREGORATA

Traviata comienza a molestar. Buena señal.



Sábado 24/12/2011. Nochebuena. Mi esposa me dice que no vaya a cazar. Hay que dedicar algo de tiempo a ciertos preparativos y requiere mi ayuda. Madrugo y parte de lo que hay que hacer se deja hecho. Prefiero ir a cazar el 24 la becada, el 25 descansar y el 26 a las perdices. Así lo hago. Me desplazo cerca de 100 Kms. Las primeras luces del día, no consiguen abandonar la niebla y me sirven para iniciar la jornada con tranquilidad. Así podía haber sido, pero no lo fue. Saco la escopeta, los beeper y me quedo helado cuando veo que me he dejado en casa el morral con la documentación y los cartuchos. Sin documentación, no podía hacer otra cosa que resignarme a sacar los perros y practicar la caza sin muerte. En esos instantes suena el móvil. Me llama Carlos Torres Gil, hijo de Alvaro y Reme y sobrino de mi amigo Pepe. ¿Dónde estás, Juan? lejos de Ágreda, le contesto. Pues voy para allá. He tenido que trabajar unas horas y por eso no te he llamado antes, me dice. Yo no me lo podía creer. Estaba todavía en la empresa, en Olvega y eso quería decir, que si Carlos venía a cazar, me podía traer lo que me faltaba. !Que suerte! Sería motivo de risas y más risas, después, pero no en el momento de notar la falta. Tendré que fortalecer esta memoria, pero seguro que esta anécdota no se me olvida nunca.

Con la llegado de Carlos, el día abandonó la niebla y mis ojos salieron del asombro. La ilusión, la fe y las ganas de andar por el monte para localizar alguna becada, sustituyeron a la penumbra anterior.

Jara. la perra de Carlos, se mueve con ganas y su búsqueda pronto daría como resultado, hacernos disfrutar a ambos.
Luna, este es su año, pero sin tirar las "campanas al vuelo" eso, sin alardes. Su rendimiento está siendo alto, pero su comportamiento con la becada se está consolidando jornada a jornada. Su pasión le ha perdido en muchos momentos. La constancia, firmeza y confianza en sus facultades, está dando su fruto.
Traviata, participa en las localizaciones con unos patrones perfectos y nunca ha molestado. Las pocas becadas que se localizan, son halladas por los perros veteranos y su trabajo en el monte se reduce a correr y patronear. Este día será también para ella diferente. Pronto le vemos cazar, insiste e intuyo que es la becada que andamos buscando. Poco después, Carlos con vista de lince, ve cómo ha levantado Traviata a la becada. Vamos en su búsqueda, Traviata a los suyo. A buscar ese pájaro y no tardaría mucho en localizarla de nuevo y levantarla también.

Recordaba la evolución que tuvo con las perdices y siendo vertiginoso el cambio que dio en pocos minutos, me imaginaba que con la becada podía pasar lo mismo. Por ello, le puse por primera vez el beeper y cuando menos lo esperábamos, empezó a sonar. Carlos ve que está a muestra y que empieza a guiar y pum, pum.



Traviata porta su trofeo. !Que contenta! es la segunda becada que se le mata a muestra. No es un trabajo perfecto, pero para mi tiene mucha importancia. Su transformación es veloz y demuestra que es muy inteligente. Quizá de talla se quede pequeña, pero cada día hace cosas grandes para su edad. Seguiremos su evolución.

La importancia de permitir que se cometan errores cuando se está aprendiendo hace que un cachorro crezca con una base sólida. Otra cosa sería si se cometen y no se evoluciona para no cometerlos. Es aquí cuando deberemos actuar lo más pronto posible si queremos aprovechar todo lo bueno que tenga ese can.

Los días de caza no se cuentan por cómo empiezan, sino cómo acaban. En los míos no tienen desperdicio ni el principio ni el final. A tope todo el día.

lunes 12 de diciembre de 2011

Traviata se asusta, pero no de los tiros.



Martes, 6 de diciembre de 2011. Con las dudas si ir a cazar o descansar por los varios días que hay en esta semana para poder ir al monte, mi amigo Pepe viene a casa a llamarme y yo adivino su pensamiento estando listo para partir camino del cazadero. Pepe lleva los sabuesos y yo voy a las becadas con Verdi,Luna y Traviata. Dentro del lugar ocupamos zonas diferentes para que los perros puedan realizar bien su trabajo.

La mañana está buena, durante el viaje con niebla, pero esta se marcha al hacer de día.

Pretendo sacar a los tres perros a primera hora y cuando transcurran unas 3 horas, dejar descansar a Verdi. Los años no perdonan y los muchísimos Kms.que lleva hechos, ahora le pasan factura. Luna, parece que ha tomado el testigo y aunque no tiene lo que tenía Verdi, comienza a realizar contactos y muestras interesantes. Traviata, de momento corre y corre sin saber a qué va. Ya llegará su momento.

Cuando llevo una hora cazando, Verdi me aparece con un conejo en la boca. Me lo entrega, pero tenía la mixomatosis y por lo frío que está no lo ha cazado el. Se lo ha encontrado.

Hablo con Pepe y se lo comento, así como el lugar del hallazgo, parece que hay algún rastro de conejo por si luego quiere acercarse con los sabuesos.

Sobre las 11:30 Luna se queda en muestra, firme y segura que es ella, espero que sea la becada, pero no. Era el lugar donde había posado un conejo. Poco después otra muestra de Luna. Dejo que pasen los minutos en esa posición. Deseo que Luna tome poco a poco confianza y abandone esa pasión, para guiar más de la cuenta o moverse cuando lo que tiene que hacer es quedarse como una estatua. Hoy así lo hace. Intento ver qué es lo que tiene, pero su posición apunta hacia el tronco de un gran roble. Veo algo marrón y no se si es liebre o conejo. No deseo que corra detrás y termino en lance en esos instantes y posición. Lo cobra. Se trata de un conejo y también con la mixomatosis. Vaya, vaya con la enfermedad.

Poco tiempo había pasado cuando escucho el temblor del monte, un ruido espantoso y me paro para averiguar qué pasa, de pronto sale del espesor de las matas, Traviata corriendo hacia mi y por su aspecto como si de algo huyera. Así fue. A unos 8 metros de ella, aparece un enorme jabalí que le persigue como si pretendiera acabar con ella, yo no me lo podía creer, en el poco tiempo que me dio a pensar, me acordé de la cámara de fotos, pero el momento no estaba para películas. Entre el Jabalí y yo nos separaban unos 10 metros, en medio Traviata y yo ya no sabía si iba a por ella o a por mi. Estuve sereno. No me podía poner nervioso. Corriamos peligro los dos. Por ello, a unos 6 metros le disparé los dos cartuchos que llevaba para la becada. En el primero lo desestabilicé ligeramente y el segundo no pude observar, el jabalí me pasó cerca pero huyó. Luna y Verdi seguían buscando becada, pero al poco de disparar, hubo unos minutos que no percibía el sonido de los beeper. Ya se oye Luna, viene hacia mi y compruebo que su lado derecho estaba lleno de sangre. La miro pero no lleva heridas. Pienso que para que vaya así Luna, el jabalí puede estar muerto. Lo busco durante mucho tiempo, pero los perros no dan muestras de encontrarlo.

Llamo a Pepe, le comento lo sucedido y le sugiero que venga con los sabuesos. Cuando lo hizo, tampoco ellos dieron con el rastro. Habían pasado unas dos horas. Pepe me comentaba otra posibilidad y que me parece que está cargada de una buena lógica. El jabalí se marchó echando sangre, Luna le daría alcance y este le daría algún golpe a la perra y le llenó de sangre a ella. Puede que pasara esto. Lo cierto es que no dimos con el.

También es una incógnita. ¿Qué le podría hacer una cachorra a semejante bicho, enorme, para que viniera tan decidida a acabar con ella. Si no llego a estar ahí, no se que hubiera sido de Traviata.

Pensamos que sería hembra, porque de ser macho, a Luna la hubiera abierto de arriba a abajo. Perros sin experiencia ante situaciones así, ya sabemos como les va.



Vaya susto, Traviata. Me da las gracias con su mirada.