sábado, 31 de mayo de 2008

Numancia, estilo y sensibilidad



NUMANCIA DE AREGORATA, madre de Verdi y Mozart. Hija de Oreka Emo x Oreka Adaka(Kandy)

Bonita perra. Mucho estilo cuando estaba detrás de las perdices. Una maravilla. Tanto es así, que un día le dije a mi hijo Emilio que es cazador, esta perra la vas a disfrutar tu. Es lo más elegante que hemos tenido en casa. Yo quería que disfrutara y que poco a poco saliera con más ilusión a cazar. Si iba acompañado de una buena perra, casi lo tenía asegurado. Así se hizo, pero los 3 ó 4 primeros domingos, teníamos que separarnos, para que la perra no me viera a mi, si me sentía ya no iba con Emilio. El primer día que la llevó, Emilio vino loco de alegría, que perra, Papa, le he matado 3 perdices, pero el número no importa, son los lances que me ha hecho pasar.

Así durante 3 domingos más, hasta que me dijo que le obedecía y que posiblemente ahora ya se iría con él aunque me viera. Pronto pudimos comprobarlo. Estábamos en la Fuente Somera y yo me encontraba a unos 200 metros de Emilio, la perra me sintió y vino conmigo. Le acaricié, pero poco después, le ordené que fuera con Emilio. No se iba. Insistí una y otra vez, pero no daba resultado. Opté por ordenárselo con voz de enfado y esto si que dió resultado, la perra se marchó. Bueno, por fín, ya lo hemos conseguido. Cuidado, señores. Las apariencias engañan. Todos los días, voy a limpiarles y a darles de comer y me daba cuenta como Numancia, estaba contenta en la perrera. Cuando le abría para limpiarle, salía contenta, pero a los pocos minutos se metía otra vez a la jaula. Al día siguiente igual y así algunos más, hasta que noté como estaba enpequeñeciendo. Su comportamiento me preocupaba, sin embargo, el hecho de que comiera y estuviera relativamente contenta, me desconcertaba. Poco a poco, empecé a pensar en ese comportamiento y un día de estos que no podemos dormir y que nos da tiempo a pensar en todo, pensaba en Numancia. Como no voy a pensar en los perros, sería raro y más en esa noche. Yo descansaba tranquilo, pero como digo, sin dormir, hasta que descifro el extraño comportamiento de Numancia. Ella se estaba muriendo de pena, por haberla rechazado yo. La noche se me hacía eterna y no digamos el día hasta que terminó la jornada de trabajo. Yo estaba deseando de salir para darle un abrazo y transmitirle todo mi cariño, en una palabra, pedirle perdón. Así lo hice, casi la estrujo y vaya si dio resultado. La perra volvió a ser la misma. Se sintió querida y eso para ella era el mejor alimento. Para terminar, a un perro, si le das cariño, lo sacas bastante al campo y lo alimentas bien, poco tendrás que ir al veterinario.

Mozart de Aregorata - El reproductor



MOZART, EL REPRODUCTOR.

Hoy hablaré de ti, Mozart. Eres el padre de Gora y de Roco, además de otros buenos perros que están en manos de otros dueños.

¿ Quién es ? Un setter inglés, hermano de camada de Verdi de Aregorata, que el 15-04-2008 cumplió 8 años. Sus padres: Lefanta Snorre (de Iñaki Sagasti x Numancia de Aregorata (de Juan Ruiz).

En cada una de las camadas que he realizado en casa, siempre he tenido una idea muy clara, y es la siguiente: Si elegimos unos padres excelentes, tenemos muchas probabilidades de tener unos buenos hijos. El resto ya depende de nosotros. En la camada que me ocupa, elegí a Verdi porque Iñaki Sagasti, tuvo el gran detalle de dejarme elegir a mi, siendo el quien debía hacerlo por ser el propietario del macho. Yo le dije los perros restantes que para mí destacaban. Una vez que eligió el, yo tomé a Mozart. ¿Porqué lo hice? no tuve ningún detalle a resaltar que lo provocara, quizá el que le había visto cazurrear cuando tenía 3 meses, pero nada más.

A medida que iba creciendo, me gustaba más, principalmente su excelente nariz. Un día, estaba con una codorniz de granja en el monte, haciendo tareas de educación y estando con Mozart, este se quedó en muestra en una zona, que estaba totalmente limpia, yo me acerqué, le acaricié y me dispuse a ver dónde tenía la codorniz, como decía, estaba limpio y veía que no estaba la codorniz, así que empezé a pensar que era el rastro, pero el perro seguía y no se movía, yo le animaba a romper, pero el parecía seguro de lo que hacía, así que caminé por delante, a izquierda y derecha y nada de nada, en estas que rompe la muestra Mozart y mete el hocico en un agujero que había debajo de una losa camuflada, la codorniz está adentro. Bien Mozart, bien. Con este detalle, te has ganado el subir de categoría.

Lo peor que lleva es la calor, es un perro que sale a una gran velocidad y claro, luego pasa lo que pasa, que hay que echar el aire acondicionado. Un día en Mequinenza no funcionó el aire y casi tuve que llamar a los bomberos. Se celebraba el día del Cazador en Mequinenza en pleno verano y días antes nos llamó mi cuñado Gilberto Obiol (Un artista-pintor y cazador)casado con Mari Luz González, hermana de mi esposa, para invitarnos a pasar un día con ellos y así poder estar también con los sobrinos Gilberto (futbolista y cazador) y Ana e Ingrid y Aarón, retoño de los sobrinos y como no, participar en el Día del Cazador con mis perros. Aceptamos con mucho gusto y una vez que llegamos al pueblo, nos dispusimos a desplazarnos al monte donde se celebraba la prueba. Eran las 9 de la mañana y lo primero que se hacía, era almorzar algo típico del lugar. Yo lo estaba pasando muy bien, pero solo pensaba en los perros y en la calor que hacía. Llegó el momento de soltar las codornices. Yo pensaba que se daría un tiempo de 15 minutos a cada cazador para localizar a 2 ó 3 codornices en una parcela más o menos amplia, pero no se hizo así. Lo hicieron en plan masivo, soltaron un montón y al poco tiempo, dieron el pistoletazo de salida a todos los cazadores. Nosotros íbamos Paco (cuñado de Gilberto) Gilberto y yo. Saqué los 4 perros. Verdi, Mozart , Dina y Guía. Imagínense cómo saldrían los perros, después de viajar 3 horas, parecía que les faltaba campo. No corrían, volaban. Para colmo, se levantaban codornices solas o voladas por otros, los perros que las veían, más carreras. Teníamos 40º de temperatura. ! Qué calor ! sin agua y escenas de caza que se puedieran contar, ninguna. Así que casi estaba deseando que acabara este "incendio". Por fín, llegamos al coche y me dice Gilberto, vamos a dejar los perros en un lugar que van a estar muy bien y luego cuando marchéis, vamos a recogerlos. Así lo hicimos. El cercado con casetas para que se pudieran meter los perros y protegerse de la calor estaba muy bien, así que yo tan contento de por fín no sufrirían los perros el azote de la temperatura. Volvimos por la tarde y antes de entrar en la finca, desde la puerta, veo solo a Guía, y a pesar de verla sola, tardo a reaccionar unos segundos. Gilberto dice, ¿ dónde están los perros ? entonces, despierto y me pregunto ¿estarán dentro de la cabaña? pero en décimas de segundo, reacciono y pienso que eso no es posible, los perros me hubieran detectado y estarían como locos al verme. Imagínense cómo estaría yo al comprobar que me faltaban 3 perros y en un entorno que no conocía. Enseguida sacamos conclusiones y no podían haber sido robados, porque se hubieran llevado los 4. ¿Qué pasó? pues que los perros al no verme, saltaron encima de las cabañas y desde éstas, otro salto y a fuera del cercado. Pronto recorrimos la Huerta de Mequinenza como si estuviéramos midiéndola, utilizo el silbato y pronto aparece el primero. Amplío el campo de búsqueda y a unos 2 Kms. pregunto en una casa de campo y me dice la señora que habían recogido a uno, pero que momentos antes lo habían dejado suelto. Otra vez a correr entre los árboles, llenos de una buena fruta, pero cualquiera se quedaba a comerla. El horno no estaba para bollos. Me desplazo otra vez hacia donde estaba la familia y les digo lo ocurrido. Vemos a lo lejos a unos 500 metros, un perro que se mete en otra casa de campo, pero a esa distancia no podíamos saber si se trataba de uno de nuestros perros. Corrí hacia ese lugar y tuve suerte, encontré a Dina. Sólo quedaba Verdi y cuando llegué a donde dejamos los perros, me dan la noticia que un Pastor había recogido al perro y lo tenía él. Milagro. Hemos encontrado a todos los perros. Todo ha pasado. Ahora que bien se respira, aunque sea con tanta calor.

lunes, 26 de mayo de 2008

Roco, el precoz



NARIZ, VISTA Y OIDO AL MAXIMO EXPONENTE.
ROCO, Es un setter inglés, tricolor, nacido el 10/02/2003 en Amurrio (Alava)
Porqué en Amurrio? Carlos Urretxo, para quien le conoce, Bar Mirandés, me llamó a casa, para invitarme a cazar con él. Me dice que Dunga de Aregorata, no acepta a algunos perros y que incluso habían pensado en inseminarla. Acepto el ir a cazar a la provincia de Burgos y llevo a Verdi, Mozart y a Gora. Carlos llevó a Mino de Aregorata (POL) Y a Dunga de Aregorata. El día fue regular, escaso en capturas y en lances. Cazamos en un monte de Bog y en una mancha de Bog muy espeso, vimos a Verdi en muestra, llevaba la alarma desactivada, no supimos el tiempo que llevaría ahí. Nos hicieron una guía importante por un bosque muy sucio, no podiamos entrar nosotros, así que la becada estaba la mar de contenta. Salió de la espesura y se metió en un barranco profundo. No pudimos capturarla. Luego Dunga en otra gran espesura se quedó en muestra bastante tiempo. Carlos entró un poco y volaron un par de perdices. La jornada acabó y mira por donde, Mozart se fija en Dunga, le dice cosas bonitas, que bien has estado con las perdices, hacía que no te veía, y cosas así, hasta que deciden hacer algo bueno y Mozart le dice, ya eres mía y así fue. Nacieron 9 cachorros. Carlos no les puso calor porque creía que la temperatura era buena y que no hacía falta. Se murieron 6 y quedaron 3 por selección natural. Pensamos que quedaron los más fuertes. Roco, Rufo y Ronie.

ROCO, Hijo de Mozart de Aregorata x Dunga de Aregorata.

Mozart, hijo de Lefanta Snorre (de Iñaki Sagasti) x Numancia de Aregorata (de Juan Ruiz) (de Lefanta Snorre y de Numancia ya hemos hablado algo de ellos - Ver a Verdi)

¿Quién es Dunga de Aregorata? Se trata de una setter inglés tricolor, muy equilibrada. Con una prudencia digna de resaltar y nariz exquisita. Hija de Oreka Adaka (Kandy) x Oreka Emo.

En la camada que tuvo Kandy el 16-05-1997 nacieron 5 hembras. Había que poner nombres y mi hijo Emilio se encargó de poner el de Dunga, haciendo homenaje a un gran deportista, se acordó del capitan de la selección brasileña, uno de los más grandes. Teniamos a Numancia y a Dunga de la misma camada, eran dos grandes perras, de andar más fácil Numancia y por ello, nos la quedamos nosotros. Carlos se la llevó cuando tenía 7 meses.

Cuando la llevaron a las codornices, no hacía muestras, corría y corría, fruto de la gran aficción que llevaba en la sangre. Carlos estaba desesperado con esta actitud, considerando que estaba acostumbrado a cazar con uno de los más grandes perros que pueden pasearse por los montes, Mino de Aregorata (Pol) hijo de Oreka Adaka (kandy) x Hur de Kanpogane (de los Hermanos Iturregui). A Pol lo llevó Carlos con 6 meses y ya para entonces, demostraba ser un perro superinteligente, te estaba estudiando desde la jaula, era tranquilo y muy obediente. Poco a poco iremos hablando del afijo Kanpogane, de los perros Kay y Hur de Kanpogane. Como decía antes, Carlos se desesperaba, el ver a Dunga correr y correr y no mostrar. Me llamó y le dije que eso era normal, fruto de la aficción, que tuviera paciencia. Los días pasaban pero para Carlos se convertían en años. Me volvió a llamar y le dije que la trajera, para verla. Le dejé a Joya de Aregorata (Hur de Kanpogane x Oreka Adaka) para que pudiera cazar, mientras estudiaba a Dunga. La verdad que tuve que aplicar una terapia para corregir algunos temores, pero poco a poco, se iba pareciendo a la Dunga que salió de casa con 7 meses. Cuando ya estaba recuperada, le llamé a Carlos y le dije que la perra ya estaba preparada para llevarla al monte, pero le dije que deseaba ir yo con ella. Carlos no puso objección alguna, todo contrario, encantado de que yo fuera.
Llevé a Kandy que por cierto, nos localizó la primera becada. Poco a poco, la mañana iba pasando y comentaban de haber visto a Dunga a patrón alguna vez, yo estaba alejado de ellos, pero escuchaba el comentario, hasta que se oye decir a Manuel, Dunga está en muestra, la perra tenía 18 meses, yo dije, dejar la perra quieta, yo confío en ella, fuimos hasta el lugar donde sonaba la alarma, me agaché, le acaricié suavemente, bien Dunga, bien, muy bien. Apuntaba hacia unos espinos, muy enmarañados. Me tumbé, por delante de la perra, ella inmóvil como una estatua, metí mi mano todo lo que pude por debajo del espino, de pronto, salió la becada y Carlos por la otra parte, de un certero disparo cobro el trofeo. Bravo, Bravo, la perra se la merece. Todos quedamos muy contentos, pero la faena de Dunga, con 18 meses, me brindó aquella maravillosa becada en recompensa al tiempo que tuve que dedicarle y que desde ese momento, se doctoró en la Universidad becadera.

Después me llamó Carlos, para darme las gracias por el trabajo realizado y para decirme que estaba muy contento. Me contó que un día, cazando en un pinar, Pol se quedó en muestra, salió la becada y acertó en tirarla. Llegó Pol a donde cayó, se quedó otra vez en muestra,la becada no estaba allá, había caído herida, lo mismo hizo Dunga, pero con una diferencia, Dunga no solo mostró, sino que empezó a guiar y así durante 70 metros, hasta donde estaba la becada herida de ala. Una bonita faena. Bravo, Dunga, no esperaba menos de ti.

Una vez que hemos hablado un poco de la Madre de Roco, ahora le toca a éste.
Cuando tenían 2 meses y 10 días, Carlos me dice que puedo ir a recoger el cachorro, fruto de la monta. Le pregunto que tal son y contento me dice que ya ha visto mostrar a Roco a un trozo de hierba que tiró cerca de su perrera. Cuando llegué a recoger un cachorro, vi los 3 y la verdad, hice caso a Carlos, pero también tengo que decir que me gustó nada más verlo y los otros dos eran preciosos, pero algo ví de interesante en esa cabecita de setter.



Cuando Roco tenía 2 meses y 13 días, yo estaba de vacaciones. Lo metí en el asiento del coche y me marché a la Zona de Adiestramiento a darle un paseo. Así si hacía alguna caca, no ensuciaba la calle. Como digo, lo bajo del coche y lo dejo en el suelo, ando 60 metros y veo que coje un rastro firme y se desplaza otros 50 metros, sigue cazando y cazando. Pronto lo cojo y me voy a casa. Yo me preguntaba, ¿qué ha sido, pero que ha estado haciendo? no puede ser que estuviera cazando, pero lo que había visto, me contestaba todo lo contrario, que sí, que has visto bien.

Al día siguiente, aproveché y tomé alguna precaución antes de entrar al mismo lugar, miré a ver si veía algún animal. Efectivamente, ví correr a un conejo, se metió en las rocas. Una vez que ví al conejo, solté a Roco, 100 metros antes, y cuando llegó a donde había visto el conejo, maravilla en acción. Roco coje el rastro como si de un sabueso se tratara, ya no podía dudar, Roco cazaba ya con 2 meses y 14 días.



Una vez que pude comprobar lo que presentía, al día siguiente tomé la cámara y lo que gravé durante más de 1 hora y media, es digno del libro de los record. Sí he dicho eso, durante 1 hora y media, sin parar de cazar, solo, sin que de mis labios saliera una sola palabra de ánimo, el ánimo me lo transmitía él a mi. Alguna vez, se lamía los pies, pero la aficción a llevar los rastros era muy superior al sufrimiento por el roce con las piedras. El continuaba cazando, yo seguía gravando, cuando veo que toma un rastro superior, zigzaguea de un lado para otro, sube un ribazo, lo baja, vuelve para atras y yo no podía creer el espectáculo que estaba viviendo, cuando habían pasado unos 10 minutos y que iba desenredando el rastro, se mete en un trigo que le pasaba más de 15 cm. a él, va de un lado para otro, sale del trigo, vuelve a entrar, pero con gran velocidad, abre el lazo unos 60 metros, y veo la silueta de él al mover el trigo, cuando veo que levanta a dos perdices, las cojo con la cámara y vamos, aquí si que no pude más que alabarlo y darle casi dos besos, el nada más levantar las perdices, vino a mí. El sabía que había terminado un trabajo que había comenzado hacía más de media hora. Maravilloso, yo no me lo podía creer. Estaba loco de alegría. Una vez que le acaricié y le achuché todo que pude, lo dejé y siguió cazando. a unos 700 metros, se queda quieto, obserba y está escuchando el canto de una perdiz, se pone a muestra, apenas sin estilo, dado que era un cachorrillo, alguna guía con el mismo estilo, sigo grabando, continúa con el rastro y su minúsculo cuerpo parece guiar hacia donde otro par de perdices levanta el vuelo, estas se levantarón bastante lejos del perro. Roco se queda mirando, y yo digo, ya no se si las huele, las ve o las oye o todo junto. Esto es maravilloso, cómo puede ser que un cachorro de 2 meses y 14 días, sea capaz de algo tan grande. Mientras sigo con la grabación, Roco se marcha a unos 120 metros de mi, el solo, hacia donde se habían marchado las perdices, después de un buen rato, vino y continuó la búsqueda hacia donde cantaban las perdices. El seguía y un poco más arriba volvió a llevar con firmeza otro rastro. Tomé a Roco en brazos y me lo llevé al coche que tenía a unos 2 kilómetros. Yo no podía andar de alegría. Así continué durante los siguientes días, llevando al cachorro en el asiento del coche, en mis brazos hasta el monte. En el monte, ya no hacía falta ni coche ni brazos. La sinfonía comenzaba en ese momento. Por hoy ya vale, pronto seguiré contando anécdotas del más alto nivel, atribuidas al Precoz. Al maravilloso.


domingo, 25 de mayo de 2008

Verdi de Aregorata - El atleta precoz, un seguro en la caza de la becada.



¿Quién es Verdi? Un setter ingles que el 15-04-2008 cumplió 8 años.
Ascendientes: Lefanta Snorre x Numancia de Aregorata.

Datos del padre: Lefanta Snorre, es propiedad de Iñaki Sagasti, afijo Oreka (equilibrio)se trata de un setter blanco y negro, que es todo un espectáculo y sin hacer nada que surja de la improvisación y si del absoluto control del monte, fruto de su privilegiada cabeza que se traduce en una constancia en la búsqueda sin limites, ayudada de una excelsa nariz para localizar a la becada allá donde está, bloqueo absoluto y desenlace para su dueño. Sin ver a un perro en el monte cazar durante una o varias jornadas, no me atrevería a poner calificativos. En este caso si que puedo.

Creo que era diciembre de 2003. Mi amigo Iñaki me había invitado a cazar en la provincia de Burgos. Celebraba cena de empresa y durante la misma comenzó a nevar, la temperatura bajó a 14º bajo cero. Mala noche pasé en el trayecto de Soria a Ágreda. Los compañeros, me decían, quédate en nuestra casa, no viajes así, sin embargo, en mi interior había una fuerza que me decía que no podía faltar a la cita. Era una oportunidad de ver grandes perros. Las calles de Soria estaban muy mal y a pesar de todo, puse las cadenas, con ropa de celebración, así que entre eso y que no sabía colocar las cadenas y tuve que aprenderlo en ese momento, las manos se me quedaron heladas, hasta el punto que tuve problemas de esa congelación en el mes siguiente.

Llamo a Iñaki, le digo lo que ha pasado y se acerca hasta Ágreda con el todo terreno, para acompañarme. Llegamos al lugar de caza, era el sábado por la tarde, teníamos poco tiempo, pero en ese lugar se podía cazar, no había nieve. Según estamos soltando los perros, creo haber visto la silueta de algo volar entre los pinos sin poder asegurar nada y que una de las perras de Iñaki al mismo tiempo que estaba orinando se pone en muestra. Se lo comento a Iñaki y dice, seguro que sería una becada, pero si lo es, pronto lo veremos. Así fue. No habían transcurrido 3 minutos, cuando Lefanta Snorre queda en muestra en una zona de bastante vegetación. Iñaki atiende la parte superior, yo la inferior, pasa un tiempo y sale la becada por la parte de Iñaki, pasan los segundos y que no tira, ¿que pasa, porque no tira? Al ver que ya se marcha, lejos le tiro y cae. De repente, Iñaki malhumorado dice que no le había cambiado el dispositivo del seguro a la escopeta y que lo llevaba en el lado contrario (servía para zurdos y diestros ). Ya ha pasado, nos abrazamos y vemos en lance como lo que ha sido, muy rápido y lleno de seguridad de snorre y todos los perros. Continuamos cazando y pronto suena la alarma de snorre en el siguiente barranco, nos acercamos y allá estaba, unas riscas nos impedían ver al perro, bajamos de nuevo una escena de todos los perros para enmarcar. Sale la becada e Iñaki se encarga de su captura. La tarde ya no da para mas y nos vamos a casa. Al día siguiente sacamos los perros y daba pena verlos, hay que decir que era el cuarto día que cazaban en esa semana. No podían andar, pero suben al carro y al monte. Empiezan a calentar y lo que vieron mis ojos en esos perros es digno del mas alto calificativo. Al final de la jornada, vi como exploraban los rincones mas querenciosos a gran distancia de nosotros, así todo el día. ! Que maravilla !. En ningún momento estaban al lado de ti, considerando el gran cansancio que llevarían y que hubiera sido algo normal. Capturamos 5 becadas. Otro gran día. Nunca olvidare esos momentos, Iñaki. Gracias por tu invitación.
Poco a poco seguiré escribiendo de los cachorros de las montas con Oreka Alai (Laster)Oreka Azmo (oro) Oreka Emo , toda una época.


Le toca el turno de hablar de la madre de Verdi, Numancia de aregorata. Propiedad de Juan Ruiz Ruiz (ahora de Serafín Garrido)
Se trata de una setter tricolor del cruce entre Oreka Emo x Oreka Adaka (Kandy) a destacar: buena estructura y su espectacularidad en la guía de las perdices. Excelente estilo.

Ahora le toca al hijo de ambos, Verdi de Aregorata.

Iñaki se desplaza a Ágreda, para llevar el fruto de la monta, pero una vez mas, tiene un detalle propio de el. Me deja elegir a mi cuando le correspondía a el. Mis ojos eran para verdi, así que me lo quedé yo. Gracias, de nuevo Iñaki. Verdi nos ha dado muchos momentos de felicidad y parte te los debemos a ti.

Tenia casi 3 meses, acababa de vacunarlos y no había pisado la calle hasta ese momento. Pasados 2 días desde la vacuna, lo empecé sacando con Kandy ( su abuela ) al anochecer, para que la calor no le afectara. Estuve poco, 15 minutos.
Al día siguiente, otra vez con Kandy, pero al Cerro de la Horca (cerro que linda con las últimas casas de una parte del pueblo de Ágreda ) en las lindes de unos trigos, veo que Verdi estaba cazando y que se calentaba con algún rastro, se metía hacia el trigo, temo que se meta mas y tenga problemas, así que lo cojo y me voy a casa. Ese detalle me hizo pensar en tomar al día siguiente la cámara.

Al día siguiente con la cámara y todos los cachorros, 5 en total de 2 camadas, voy a un rastrojo recién cosechado y mi ojos no podían creer lo que veían, Verdi laceando a derecha e izquierda sin hacer caso a los juegos de sus hermanos, amplitud en los lazos y constancia en la búsqueda, la cámara empezó a gravar. Loco de contento me marcho a casa y al día siguiente, hago que venga mi hijo Emilio, para que vea algo que para mi no era normal y si algo excepcional.

Después de toda esta exhibición, iban pasando los días y algunos meses y Verdi debido a su iniciativa y competición me hacia dudar de el, pero un día se quedó en Moncayo. Se fue con un rastro, quizá de caza mayor. Cayó una gran nevada y las condiciones climatológicas adversas. Estuvo perdido 2 días. Anunciamos su perdida y estuvimos buscándolo por los pueblos aragoneses de las faldas del Moncayo. Lo encontramos mi cuñado Mariano González Jiménez y yo cerca del Sanatorio (Lugar incrustado en el mismo Moncayo y que años pasados se utilizaba para sanar, recuperar o que tuvieran una mejor calidad de vida, los enfermos de tuberculosis). Preguntamos a algunas personas si lo habían visto. Alguna nos dijo que había visto huellas en la nieve a unos 15 metros de donde estábamos. Eran de zorro. Continuamos la búsqueda y ya empezamos a ver otras huellas. Estas si que podían ser. Eran de perro y por el tamaño, podían ser de Verdi. Enseguida, mi cuñado, dice, mira, un perro allá. Miro y en ese instante no lo veo, pero enseguida se deja ver otra vez. Lo vimos en la pista, lo llame, pero desconfiado se marchaba. Me alejé en dirección contraria, para ganarme su confianza y efectivamente, funcionó, pero mi sorpresa fue, cuando después de estar casi tres días sin comer, lo primero que hizo al verme y conocerme, fue meterse otra vez a cazar. Ese detalle me llenó otra vez de alegría y pronto y bien mandado, me fui a casa, cogí la escopeta y me marché al monte. Gran detalle de Verdi. Esta pérdida le ha servido bastante, porque las correcciones que he hecho sobre rastros de caza mayor, las ha asimilado a la primera. Ahora no hace caso.

Para terminar, una vez que Verdi supo qué tenía que hacer con la caza, ha sido y es un verdadero perro de caza de becadas. Su principal característica: la seguridad, el bloqueo a la becada. Donde se queda en muestra, no te preocupes de mas, allá esta la becada, solo debes preocuparte de buscar la mejor posición de tiro, no corras, el tiene sujeta a la becada y sin cuerda ¿como lo consigue? Tendremos que preguntárselo a el.

Poco a poco seguiré escribiendo anécdotas de Verdi con la caza.

domingo, 11 de mayo de 2008

Luna, la nariz por excelencia



7 de mayo de 2008. Hoy le toca salir a dar un paseo a Luna, hija de Verdi. Será corto porque hay que ver el partido Madrid-Barcelona, pero la nariz funciona muy bien y si hay algo que oler, lo detectará pronto. Efectivamente, así ocurrió. Luna es una perra de andadura fácil, no le cuesta explorar el terreno, aficción no le falta y como digo, la nariz es excelente. Pronto la veo a muestra y así como con los pájaros, enseguida rompe la muestra, en esta ocasión, me doy cuenta que aguanta bastante tiempo, así que me dispongo al acercamiento, estaba lejos, pero saco la cámara y le saco alguna foto, al acercarme más, una pareja de perdices levanta el vuelo. Bien Luna, bien.

sábado, 10 de mayo de 2008

Furia se queda a dormir en el moncayo



Viernes 9 de Mayo de 2008. La semana de trabajo ha sido intensa y llegado este día, sientes el deseo de sacar los perros para que hagan ejercicio. En estas fechas, debemos dejar tranquilas a las especies cinegéticas para que puedan realizar las labores de reproducción en las mejores condiciones. Por ello, me dispongo a sacar los perros a Moncayo, lugar donde pueden correr sin hacer daño a nadie, ni a especies ni a los cultivos. Nuestros perros, cuando salen al campo, están cazando constantemente y buscan la caza donde se encuentre. En Moncayo no hay sembrados, ni caza menor, así que estupendo. Lo único negativo es que adaptamos al perro a unas condiciones que cuando llegue la media veda no van a tener, como es, el gran contraste de humedad. Ahora, después de unas buenas carreras, el perro se mete en el agua. Cuando llegue la codorniz no hay agua. Ahora no me meto en el monte, para evitar en lo posible que toquen rastros de caza mayor, por ello, les acostumbro a frecuentar más de lo debido el camino. Después, durante la temporada de caza es todo lo contrario, no deben ir por los caminos. En fin, en nuestro caso, predomina la idea de perjudicarnos nosotros antes de hacer daño a nadie, ni a caza ni a cultivos.

Llego a Moncayo a las 19:15 horas. La tarde está nublada y como queriendo llover. Suelto todos los perros y mientras corren aprovecho el momento para entretenerme en limpiar de corteza un pino delgado que han talado con motivo de la limpieza de la pista y cortafuegos. Siempre estoy controlando las idas y venidas de todos los perros y de momento todo va bien, hasta que empiezo a echar en falta a Furia y a Mozart. Va pasando el tiempo y la tarde se agota. Me dispongo a llamarles porque no quiero que se haga de noche ya que tengo alguna experiencia pasada en la que he tenido que volver por la mañana en su busca. Utilizo el silbato una y otra vez, pero no aparecen, comienza a llover, el resto de los perros están mojados y no quiero que se vayan porque ya es de noche y tampoco deseo meterlos en el carro mojados y esperando a que vengan Furia y Mozart. Llega Mozart, pero no Furia. Seguro que se ha ido con algún rastro y por el conocimiento que tenemos de ella, no abandona tan fácil. Me llama Maribí y le comunico lo que pasa, espero un poco más, pero el resultado es el mismo. Me quito el jersey y lo dejo un poco resguardado por si viene que se eche sin que le de el aire. Me marcho y decido volver por la mañana. Llego a casa, encierro los perros y ceno. Creo que no voy a dormir tranquilo aunque estoy seguro que por las condiciones atmosféricas actuales y el lugar en que se ha quedado, no peligra que pueda irse con nadie. Pasan los minutos y cuando son las 23:50 horas me voy a buscarla y pienso que ha podido volver y con un poco de suerte podría estar en el Jersey. Esta lloviendo bastante. En Cañada Rosa, veo una liebre. No está la noche para disfrutar, pero los animales necesitan comer y dar sus paseos, ya que de día les resultaría más peligroso. Ya en la pista del Moncayo, veo de lejos algo que cruza con dudas y vuelve otra vez que me hace pensar que pueda ser la perra. No, es un pequeño corzo, poco más grande que la perra. Sigo mi camino hasta que llego al lugar de la pérdida y veo que no está el Jersey, sorpresa. Algo ha pasado y no pienso más que solamente la perra ha podido utilizarlo. Hago la maniobra con el coche y veo a Furia a 15 metros. Busco el jersey y tengo suerte de encontrarlo, porque se lo había llevado a unos 20 metros. ¿Para que se lo llevó? Yo pienso que donde se lo puse no le gustó y pretendía utilizarlo pero en el lugar adecuado y ese lo tenía que elegir ella. Los animales son sabios. En esta ocasión, se conformó con el deseo porque el jersey estaba empapado de agua. Para finalizar, esta experiencia, una de tantas, se ha cerrado con final feliz y como puntuación a Furia, que voy a decir, que aunque me haya preocupado y haya tenido que perder bastante tiempo, estoy contento porque estoy seguro que ha estado con algún rastro y eso es lo que tiene que hacer. Cuando podamos cazar la codorniz, perdiz o becada, si toca rastros que no deseamos, ya corregiremos. Para lo joven que es, está haciendo cosas importantes.

domingo, 4 de mayo de 2008

Furia y su liebre



Ayer 5 de Mayo de 2008 salí con furia a dar un paseo, era muy tarde, las 21:15 , todavía se veía. La saqué del carro y nada más pisar el campo, enseguida quedó en muestra, muy firme, pensé que sería algún pájaro, pero su firmeza me hacía dudar y de repente rompió la muestra y corría como si algo hubiera salido. Ví como seguía un rastro por la linde de un sembrado, pero muy rápido, desapareció de mi vista y esperé a que viniera. Pasaron varios minutos y como no venía, decidí ir en su busca, ya casi no se veía, pero por donde desapareció Furia, venía hacia mi una LIEBRE, entonces divisé a Furia que llevaba su rastro. Así estuvo durante una hora.

Me marchaba hacia el coche, cuando ella seguía con el rastro y se marchó hacia las carrasquillas(zona cercana a su salida), la esperé bastante y como no aparecía me marché al coche, donde la esperé otros 15 minutos. Aunque no sea la pieza de caza que después buscará, no me importaba lo que estaba haciendo, es más, me gustaba porque demostró tenacidad, buena nariz, aficción y en el primer contacto, muestra.

Dicho lo anterior, buscó con arreglo al estardar de la raza, pero cuando tuvo que bajar la nariz, supo hacerlo, algo muy importante, para la caza con escopeta y en los terrenos que nos movemos.

Estoy muy contento con la evolución de Furia.