sábado, 10 de mayo de 2008

Furia se queda a dormir en el moncayo



Viernes 9 de Mayo de 2008. La semana de trabajo ha sido intensa y llegado este día, sientes el deseo de sacar los perros para que hagan ejercicio. En estas fechas, debemos dejar tranquilas a las especies cinegéticas para que puedan realizar las labores de reproducción en las mejores condiciones. Por ello, me dispongo a sacar los perros a Moncayo, lugar donde pueden correr sin hacer daño a nadie, ni a especies ni a los cultivos. Nuestros perros, cuando salen al campo, están cazando constantemente y buscan la caza donde se encuentre. En Moncayo no hay sembrados, ni caza menor, así que estupendo. Lo único negativo es que adaptamos al perro a unas condiciones que cuando llegue la media veda no van a tener, como es, el gran contraste de humedad. Ahora, después de unas buenas carreras, el perro se mete en el agua. Cuando llegue la codorniz no hay agua. Ahora no me meto en el monte, para evitar en lo posible que toquen rastros de caza mayor, por ello, les acostumbro a frecuentar más de lo debido el camino. Después, durante la temporada de caza es todo lo contrario, no deben ir por los caminos. En fin, en nuestro caso, predomina la idea de perjudicarnos nosotros antes de hacer daño a nadie, ni a caza ni a cultivos.

Llego a Moncayo a las 19:15 horas. La tarde está nublada y como queriendo llover. Suelto todos los perros y mientras corren aprovecho el momento para entretenerme en limpiar de corteza un pino delgado que han talado con motivo de la limpieza de la pista y cortafuegos. Siempre estoy controlando las idas y venidas de todos los perros y de momento todo va bien, hasta que empiezo a echar en falta a Furia y a Mozart. Va pasando el tiempo y la tarde se agota. Me dispongo a llamarles porque no quiero que se haga de noche ya que tengo alguna experiencia pasada en la que he tenido que volver por la mañana en su busca. Utilizo el silbato una y otra vez, pero no aparecen, comienza a llover, el resto de los perros están mojados y no quiero que se vayan porque ya es de noche y tampoco deseo meterlos en el carro mojados y esperando a que vengan Furia y Mozart. Llega Mozart, pero no Furia. Seguro que se ha ido con algún rastro y por el conocimiento que tenemos de ella, no abandona tan fácil. Me llama Maribí y le comunico lo que pasa, espero un poco más, pero el resultado es el mismo. Me quito el jersey y lo dejo un poco resguardado por si viene que se eche sin que le de el aire. Me marcho y decido volver por la mañana. Llego a casa, encierro los perros y ceno. Creo que no voy a dormir tranquilo aunque estoy seguro que por las condiciones atmosféricas actuales y el lugar en que se ha quedado, no peligra que pueda irse con nadie. Pasan los minutos y cuando son las 23:50 horas me voy a buscarla y pienso que ha podido volver y con un poco de suerte podría estar en el Jersey. Esta lloviendo bastante. En Cañada Rosa, veo una liebre. No está la noche para disfrutar, pero los animales necesitan comer y dar sus paseos, ya que de día les resultaría más peligroso. Ya en la pista del Moncayo, veo de lejos algo que cruza con dudas y vuelve otra vez que me hace pensar que pueda ser la perra. No, es un pequeño corzo, poco más grande que la perra. Sigo mi camino hasta que llego al lugar de la pérdida y veo que no está el Jersey, sorpresa. Algo ha pasado y no pienso más que solamente la perra ha podido utilizarlo. Hago la maniobra con el coche y veo a Furia a 15 metros. Busco el jersey y tengo suerte de encontrarlo, porque se lo había llevado a unos 20 metros. ¿Para que se lo llevó? Yo pienso que donde se lo puse no le gustó y pretendía utilizarlo pero en el lugar adecuado y ese lo tenía que elegir ella. Los animales son sabios. En esta ocasión, se conformó con el deseo porque el jersey estaba empapado de agua. Para finalizar, esta experiencia, una de tantas, se ha cerrado con final feliz y como puntuación a Furia, que voy a decir, que aunque me haya preocupado y haya tenido que perder bastante tiempo, estoy contento porque estoy seguro que ha estado con algún rastro y eso es lo que tiene que hacer. Cuando podamos cazar la codorniz, perdiz o becada, si toca rastros que no deseamos, ya corregiremos. Para lo joven que es, está haciendo cosas importantes.