lunes, 2 de junio de 2008

Otra de Roco, el precoz.



Tenía 4 meses y medio, cuando lo llevé a dar un paseo a la zona de adiestramiento. Ya había alguna finca de cereal cosechada. Entré en un rastrojo y se me levantó una codorniz de los pies. Roco se marchó detrás de ella, lo perdí de vista enseguida porque a unos 10 metros hay una elevación del terreno y no lo podía ver. Yo me quedé en el mismo lugar, pensando que podía haber alguna codorniz más. Roco no venía y como tardaba bastante, decidí ir a buscarlo. Sorpresa, nada más coronar la elevación de la que hablaba antes, a unos 15 metros, estaba a muestra. Que bueno, me alegré mucho, no por la muestra que ya era tener mérito, sino por el tiempo que llevaba solo en esa posición y siendo un cachorrillo. Se levantó por fin la codorniz y se marchó a las lindes del monte, pero sin rebasar otra finca de cereal.
Me dije, vamos haber si la echamos de nuevo. No tardó en localizarla y de nuevo se quedó a muestra, bravo Roco, eres formidable. Voló otra vez la codorniz y ahora entre los dos puntos anteriores, se posó en un ribazo de bastante maleza. De nuevo y con toda tranquilidad del mundo me dispuse a probar suerte. Me lo estaba pasando a lo grande y todo por ver esa maravilla en un cachorro. Lo mejor está por llegar.
Como decía, fuí de nuevo y por tercera vez, Roco se quedó de nuevo a muestra. Madre mía, 3 vuelos a una codorniz, 3 muestras, no podía creerlo. Salió la codorniz y se marchó, esta vez a unas zarzas y tomando la pendiente del monte.
Pensé que con estos 4 vuelos, la avecilla se metería debajo de la tierra y que ya no saldría más. Bajé hacia la zarza donde más o menos creía que se había parado. Atención, no se lo pierdan. Llegó Roco y sin dudarlo se queda a muestra en la Zarza. Llego yo, le acaricio, pero sorpresa, Roco rompe la muestra y se marcha a un monte que hay a unos 10 metros de la mencionada zarza. Yo no me moví de la zarza porque consideraba que con 4 vuelos, esa codorniz estaba ahí y que no iba a salir. Roco iba cazando por la ladera del monte hacia la cima y a mitad de ella, se queda mirándome, pasan 2 minutos ó 3 y Roco viene hacia donde estoy yo, pero ni caso a la Zarza y maravilla en acción, Roco se marcha otra vez hacia el monte y esta vez si que le hice caso, porque con su forma de actuar, me estaba diciendo, ven, ven conmigo, que la codorniz se donde está. Comienza a escalar hacia la cima y quieren creer que la codorniz había abandonado la zarza y la volvió a echar Roco casi en el pico de esa pequeña montaña, a unos 70 metros de la zarza. Después de ver esto, me marché a casa y de nuevo loco de alegría. Escenas como esta hacen que cada día viva con más ilusión el deporte de la caza, principalmente los perros y de manera especial desde 20 años el Setter Inglés.
!Que maravilla de raza!