lunes, 2 de junio de 2008

Verdi, Mozart y Roco con las becadas.


Era un domingo del año 2004. Habíamos hablado en casa de ir los hijos y yo a cazar becadas, para que disfrutaran y vieran cosas bellas con los perros que teníamos. Dicho y hecho. Emilio invitó a su amigo Diego " El Chujo " Mi hijo Luis Julio hizo de cámara. Tuvo mucho mérito. Gravar en el monte que cazamos tenía premio y se lo ganó. Hay que buscar una foto tuya de ese día, para ponerla.

Llegamos al monte y después de preparar a los perros con sus collares, la jornada comienza y pronto Verdi lo escuchamos en posición de parada, corremos y cuando estamos posicionados, la becada se levanta pero no podemos tirarle. Vemos por donde ha salido, pero ya no vemos hacia donde ha ido. Roco era el primer día que lo llevábamos a la becada y pronto tocó la primera. Acostumbrado a Verdi, que donde se pone a muestra, allá está la becada, Roco acostumbrado a cazar las perdices, su excesiva prudencia, hacía que mostrara la becada muy lejos, luego nos guiaba a la perfección. Ese primer día, ya le matamos una y otras 2 que mostró pero no pudimos cazarlas.

Tuvimos una mañana preciosa, entretenida y el día soleado, pero muy bueno. Cazamos 2 becadas y nos marchamos al coche para almorzar y dar de beber agua a los perros. Estos seguían cazando. Estábamos en el coche, cuando escuchamos a Verdi a muestra. Yo les digo a los hijos, ir a ver si se la matáis. La alarma aunque estaba
lejos, se escuchaba perfectamente.


Emilio y Luis Julio se marcharon y yo me quedé en el coche. Pasaban los minutos y por el sonido del collar de Verdi, deduje que se trataba de una becada muy experimentada y que debía ir yo para tener más opciones. La becada se les estaba corriendo a los perros. Era muestra, romper muestra, muestra y así durante varios minutos. Dejé el almuerzo de todos al descubierto y me dispuse a correr a toda velocidad mucho más adelante de donde se escuchaban los perros, para cortarle su huída, más o menos unos 100 metros más adelante. Calculé 100 metros, pero aun fueron pocos, porque, a esa distancia me voló delante de mi, en plena carrera, me sorprendió y la fallé. No estaba equivocado cuando pensaba que se trataba de una buena pieza, astuta como la que más. Era una vegetación espesa, pero podía haber caído. Pronto vinieron los hijos y les comenté lo que había pasado, la becada se les iba corriendo a los perros. Los perros continuaron la búsqueda y pronto la localizaron de nuevo, otra vez, todos los perros a muestra y de nuevo que se me escapa. Tenía ganas de capturar a ese ejemplar, pero supo escaparse. Se nos marcha a un barranco y los perros la localizan en menos que canta un gallo. Nos colocamos bien, Luis Julio con la cámara de vídeo tomando las mejores tomas, esta vez, estamos mejor, ya la teníamos "colgada" Si sale por arriba le tiras tu Emilio y si viene hacia abajo, yo me encargo. Todo controlado. Nos recreamos con los perros y después de que llevábamos un buen rato, sale la becada por arriba y Emilio dispara rápido y ya no sabemos si cayó no no. Pensamos que había caído, pero que no la encontramos, así que !ojala ! no le diéramos porque se mereció escapar. Maravillosa becada. ! Que buen rato nos hizo pasar !


Nosotros sacamos un cero en tiro, un 9 en la interpretación del monte y los perros un 10.