sábado, 12 de julio de 2008

Mía "Algo más que una perra"



Que enferma estabas aquí, Mía. Cuando puse esta foto en el blog, pensaba en dedicarte unas palabras de agradecimiento por los buenos momentos que me hiciste pasar. Tu, al igual que Roco habéis sido dos amigos excelentes, vuestra mirada captaba todo, por ello, me habéis cautivado y no puedo por menos que mencionar parte de vuestra grandeza, para que todo aficionado a la raza setter, comprenda aquello que muchas veces se dice, "solo le falta hablar" Tu Mía, fuiste uno de esos ejemplares.

Tenías 4 meses, íbamos de paseo junto a tus hermanos de camada. Dinamita, Kay, Kennedy y tu. De pronto te marchaste sola unos 150 metros y yo observándote me pretuntaba ¿Dónde irá? Pronto lo supe, sacaste un par de perdices. Desde ese momento, ya no paraste de dar señales de tus grandes dotes para localizar la caza. Luego llegó la codorniz y recuerdo como con 7 meses, buscabas en todo el perímetro de las fincas, buscando por los ribazos, allá donde estaba la caza y así hasta que llegó la perdiz que demostrarte que además de saber localizar la caza, sabías tratarla con mimo y sumo cuidado. Tenías un año cuando cazamos la perdiz, localizaste una, te paraste a muestra y me dijiste, ahí la tienes. Pasé por delante de ti, unos 50 metros, tu, inmóvil y prudente, esperaste a que tirase y fallara, porque no acerté en darle a la patirroja.

!Que grande fuiste! Te arrastrabas a muestra como la mejor de las felinas, guiabas con prudencia, localizabas la caza con precisión, así que ir contigo a cazar, era salir a disfrutar de los más bello. Te transformabas según la situación. Cazabas la codorniz, la becada y la perdiz con la misma elegancia. Lo bueno dura poco.

Ibamos
a Tarazona a llevar a María Victoria a la piscina y mientras salía, nos íbamos a dar un paseo, generalmente a una finca grande que estaba sin cultivar. Allá te hacía ejercicios para educarte, lo hacías todo bien y a gusto, pero cuando de verdad disfrutabas, era cuando te dejaba suelta y te ibas a cazar. No había caza, pero tu la buscabas. Un día, te metiste en un maíz que estaban regando y te perdiste. Yo buscándote, dando voces, llamándote, pero no volvías. Te despistaste en los altos maizales y regados. No era tu entorno habitual y cuanto más te llamaba, más te alejabas. Te buscamos por todo Tarazona, preguntamos a mucha gente y varios nos daban señales de haber visto a un perro, pero cuando íbamos a ver si eras tu, era otro. Al día siguiente, de madrugada, me desplacé desde Agreda a Tarazona y comencé a preguntar por las huertas, pero nadie te había visto. Me fui acercando a la Ciudad y pregunté en la Cooperativa del Campo y fue aquí donde me dijeron que te habían visto por la carretera general, dirección Cunchillos. Pronto me presenté en esa Localidad y preguntando, un buen hombre me dijo que te había visto por el monte, que te había llamado, pero que no le hiciste caso, que te fuiste como alma que lleva el diablo. Me buscabas a mi y yo a ti. Caminé por el monte y pronto pude ver a lo lejos algo que me parecía familiar, difusa imagen, lejana, pero poco a poco me fui acercando y cuando estaba a 200 metros te llamé sin saber que fueras tu. No hacías caso, pensaba que sería otro perro, pero no, pronto me di cuenta que eras tu, pero desconfiabas de todo, así que me tuve que acercar más todavía. !Que alegría nos dimos los dos! con tan solo unas horas que estuviste perdida, habías cambiado mucho. Seguro que te metiste por lugares encharcados, frondosos y desconocidos, con mucha hierba y pegatas que te habían recogido el pelo largo y suave que tenías, pero lo importante era que habías aparecido.

Pronto empezaste a dar síntomas de que tu salud no era buena y yo me pregunto muchas veces ¿Sería este lugar y momento la causa de tus males que pronto aparecieron? Yo pienso que si. El clima es más cálido y los mosquitos proliferan más con las temperaturas elevadas que con las bajas. Un tiempo después, no mucho, pero no puedo precisar cuánto, empezaste a no comer. Te llevamos al veterinario, te realizaron una exploración y por los síntomas se pensaba que podía ser una piómetra. No fue así. Te hicieron placas y analítica completa. El veterinario dijo que obedecía a la picadura de una garrapata. De nuevo otra medicación, pero tu no respondías. Le comenté todo a mi amigo José Angel Iturregui y por mediación de él te llevamos a Deusto y fue allí donde te hicieron otra analítica completa y con la ayuda de un aparato Microscópico, se detectaron las Microfiliarias (Gusano del Corazón) producidas por la picadura de un mosquito. La enfermedad estaba en un estado avanzado, aun así, te cuidamos 2 meses como si hubieras sido lo que eras una más de la familia. No comías nada, así que todo te lo dábamos con un medio u otro. Sueros pinchados en vena y por vía intramúscular yogures y otros alimentos suaves.

A pesar de tu pésimo estado, recuerdo que cuando te dábamos un paseo, como el monte está al lado del Pueblo, cuando llegábamos a el, te ponías a cazar, así lo hiciste hasta algún día antes de tu hora final. Antes de este momento, buscamos el medicamento adecuado, recuerdo que era Inmiticide, para el tratamiento de la dirofilariosis canina.

Tu estado de salud era pésimo, así que el medicamento ya no te hizo efecto. Todos lo días te dábamos un paseo, cada vez más costoso para ti, hasta que llegó un día que me diste tanta pena, que decidimos acabar con ese sufrimiento. Cualquier obstáculo que te diera en tus manos, hacía que te cayeras y no podíamos consentirlo, así que llegó la hora final y te fuiste para siempre.

!Que grande fuiste, que momentos me hiciste vivir con las perdices " Gracias Mía y !Ojala vuelvas algún día!

Mía de Aregorata. Hija de Oreka Alai (Laster) x Oreka Adaka (Kandy)

Dinamita de Aregorata "El Radar"



DINA, hija de Oreka Alai (Laster) de Iñaki Sagasti x Oreka Adaka de Juan Ruiz.
Nace el 12-09-1993

Tu, Dina, pensarías que me olvidaba de ti, pero ya ves que no. Guardo lo mejor de ti en mi memoria. Tenías 11 meses cuando fuimos a tomar contacto con las codornices a la Cueva de Agreda, yo no llevaba escopeta y me limité a ir de acompañante con la única intención que darte oportunidades y que adquirieras pronto experiencia. Se capturó una codorniz y yo te la lancé para que fueras a recogerla. Portaste muy bien, pero deseabas jugar con ella, para ti eso era atractivo y nuevo al mismo tiempo, así que no querías entregármela. Yo te llamaba para que me la dieras y poder dársela a su dueño. No me hacías caso, yo me puse nervioso y solo por pensar que el trofeo no era nuestro y además temía que la estropearas. Cuánto más deseaba que me la dieras, más te ibas, así hasta que te la comiste. Yo te castigué y en qué mala hora lo hice, porque desde ese momento ya no me ibas a entregar pieza alguna. Eras muy buena cobrando, incluso perdices de ala difíciles, pero a mi, como decía antes, no me las entregabas. Tenías una gran memoria y aunque se dice que los perros vivís el presente si hay un Jefe que os da lo que quereis, campo, cariño, comida y cobijo, tu no olvidaste el pasado. Sin embargo, a mi hijo Emilio si que lo hacías. Gracias a el, conseguimos borrarte parte del mal recuerdo que te dejó mi mal proceder.

Pronto llegó la caza de la perdiz, tenías 1 año y fuimos a cazar por las Umbrías. Recuerdo que tomaste una emanación con mucho estilo, guiaste como una veterana durante no menos de 150 metros, iba con nosotros Pedro Torres Delgado y comprobó tu fina nariz y tu buen hacer con la astuta perdiz. A partir de este día, vivimos momentos bonitos, uno de llos en Tramaspeñas. Llevabamos varias horas cazando las perdices, de pronto tomaste la emanación de una. Te paraste a muestra, yo te seguí, pero tu guía era muy veloz, no corrías, pero tu fina nariz y tu juventud se unían ,para meter más presión de la que podía soportar tu trofeo, voló sin poder tirar. Nos paramos y hablamos, así no, si seguimos así no conseguiremos ningún fruto.

Fuimos a buscarla de nuevo y pronto la localizaste. No dudabas nunca, recuerdo que ibas en línea recta durante 60 metros y de repente trazaste un ángulo de 90 grados con mucha precisión, sin correr, guiaste de nuevo, te la comías con tus naricillas, de nuevo, cometimos el mismo error, mucha presión hasta que voló de nuevo. Eras muy inteligente. Mis instrucciones en esta ocasión, sirvieron para que cuando fuimos a buscarla otra vez, me digeras, ahí la tienes, tuya es. Te quedaste inmóvil, en lo alto de un ribazo, la perdiz estaba lejos, pero tu posición me guió hasta la patirroja. !Que bien lo hiciste!

Al año siguiente, me dejaste unos buenos recuerdos que siempre han servido para comentarlos en las tertulias. Fue en la Cueva de Agreda y dando un paseo, sin escopeta y es que los mejores momentos me los habéis dado yendo sin el arma. Era una tarde de Agosto, en las fincas que están cerca del monte que linda con Olvega y Borobia, cubiertas de hierbas altas, que parecían a las esparteras. !Que disfrute!, verte llevar las codornices con la cabeza en alto, veloz como un rayo, yo no me creía que fuera codorniz, no lo creía porque se lo complicadas que son y más en esos parajes y también porque me parecía imposible que una codorniz se pudiera mover tan veloz en esos parajes tan sucios. Me equivoqué, si era codorniz y la alegría que sentí al verla y rebobinar toda la película, para verla una y otra vez, aun sigo viéndote. Por eso te llamaba el radar. Gracias por todos esos momentos inolvidables.