sábado, 12 de julio de 2008

Dinamita de Aregorata "El Radar"



DINA, hija de Oreka Alai (Laster) de Iñaki Sagasti x Oreka Adaka de Juan Ruiz.
Nace el 12-09-1993

Tu, Dina, pensarías que me olvidaba de ti, pero ya ves que no. Guardo lo mejor de ti en mi memoria. Tenías 11 meses cuando fuimos a tomar contacto con las codornices a la Cueva de Agreda, yo no llevaba escopeta y me limité a ir de acompañante con la única intención que darte oportunidades y que adquirieras pronto experiencia. Se capturó una codorniz y yo te la lancé para que fueras a recogerla. Portaste muy bien, pero deseabas jugar con ella, para ti eso era atractivo y nuevo al mismo tiempo, así que no querías entregármela. Yo te llamaba para que me la dieras y poder dársela a su dueño. No me hacías caso, yo me puse nervioso y solo por pensar que el trofeo no era nuestro y además temía que la estropearas. Cuánto más deseaba que me la dieras, más te ibas, así hasta que te la comiste. Yo te castigué y en qué mala hora lo hice, porque desde ese momento ya no me ibas a entregar pieza alguna. Eras muy buena cobrando, incluso perdices de ala difíciles, pero a mi, como decía antes, no me las entregabas. Tenías una gran memoria y aunque se dice que los perros vivís el presente si hay un Jefe que os da lo que quereis, campo, cariño, comida y cobijo, tu no olvidaste el pasado. Sin embargo, a mi hijo Emilio si que lo hacías. Gracias a el, conseguimos borrarte parte del mal recuerdo que te dejó mi mal proceder.

Pronto llegó la caza de la perdiz, tenías 1 año y fuimos a cazar por las Umbrías. Recuerdo que tomaste una emanación con mucho estilo, guiaste como una veterana durante no menos de 150 metros, iba con nosotros Pedro Torres Delgado y comprobó tu fina nariz y tu buen hacer con la astuta perdiz. A partir de este día, vivimos momentos bonitos, uno de llos en Tramaspeñas. Llevabamos varias horas cazando las perdices, de pronto tomaste la emanación de una. Te paraste a muestra, yo te seguí, pero tu guía era muy veloz, no corrías, pero tu fina nariz y tu juventud se unían ,para meter más presión de la que podía soportar tu trofeo, voló sin poder tirar. Nos paramos y hablamos, así no, si seguimos así no conseguiremos ningún fruto.

Fuimos a buscarla de nuevo y pronto la localizaste. No dudabas nunca, recuerdo que ibas en línea recta durante 60 metros y de repente trazaste un ángulo de 90 grados con mucha precisión, sin correr, guiaste de nuevo, te la comías con tus naricillas, de nuevo, cometimos el mismo error, mucha presión hasta que voló de nuevo. Eras muy inteligente. Mis instrucciones en esta ocasión, sirvieron para que cuando fuimos a buscarla otra vez, me digeras, ahí la tienes, tuya es. Te quedaste inmóvil, en lo alto de un ribazo, la perdiz estaba lejos, pero tu posición me guió hasta la patirroja. !Que bien lo hiciste!

Al año siguiente, me dejaste unos buenos recuerdos que siempre han servido para comentarlos en las tertulias. Fue en la Cueva de Agreda y dando un paseo, sin escopeta y es que los mejores momentos me los habéis dado yendo sin el arma. Era una tarde de Agosto, en las fincas que están cerca del monte que linda con Olvega y Borobia, cubiertas de hierbas altas, que parecían a las esparteras. !Que disfrute!, verte llevar las codornices con la cabeza en alto, veloz como un rayo, yo no me creía que fuera codorniz, no lo creía porque se lo complicadas que son y más en esos parajes y también porque me parecía imposible que una codorniz se pudiera mover tan veloz en esos parajes tan sucios. Me equivoqué, si era codorniz y la alegría que sentí al verla y rebobinar toda la película, para verla una y otra vez, aun sigo viéndote. Por eso te llamaba el radar. Gracias por todos esos momentos inolvidables.

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