domingo, 24 de octubre de 2010

Desveda de la Caza Menor 2010

Amanece. Estamos en el monte cuando viene el día y según nos estamos preparando, Emilio escucha el canto del Perdigacho. Escuchad. Es ahí. Juan también lo oye y Pepe con mejor oído, comprueba donde está. Le llama y el contesta. Es ahí, Emilio y Pepe coinciden. Pensamos que el bando estará con el tenor.



Diseñamos la estrategia para que vuelen hacia el lugar que queremos. Han de pasar media hora para tomar las primeras emanaciones. Furia se flexiona, se tumba y comienza a deslizarse como una serpiente. La perdiz va por aquí. Rompe la muestra, pero sabiendo que la tiene por delante, de pronto otra vez, en el alto del pico lo mismo. Se levanta la perdiz y puedo tirarla, pero no lo hago por creer que estará el bando y saldrá alguna mejor. Pronto compruebo que he errado al pensar eso. Estaba solo el perdigacho.

Seguimos Emilio y yo con la mano, Pepe está un poco más distanciado. Vamos hacia el. Según vamos por la ladera, otra vez Furia, toca otra emanación. Su forma de actuar, me dice que es perdiz y la tiene por delante. Furia está a muestra, me mira, yo le digo que me guíe, no desea pisar el terreno prohibido, le insisto y lo hace, pero tomando muchas precauciones. Muy bien, pienso yo. Nos miramos y me dice que desea hacer las cosas bien y las hace. Otra vez la perdiz, vuela fuera de tiro. !Que pena! Furia lo había hecho muy bien y hubiera sido bonito poder terminar el lance, pero la perdiz nos ha ganado otra vez.

A Pepe lo vemos por las alturas, pero muy alejado de nosotros. El bando no lo hemos localizado, pero vamos en su busca. De repente, Furia se queda en muestra, nariz alta y guía más deprisa que las veces anteriores. Las perdices están lejos. Efectivamente. A unos cien metros, se tumba, le acaricio y veo como se me levanta el bando de perdices fuera de tiro. La mañana me está resultando divertida, pero sin poder acabar ninguna localización. El aire hace que el bando se desplace a gran velocidad y hacia otras laderas. Terminamos la mano y vamos en busca de Pepe. Una vez que sabemos dónde se encuentra, iniciamos otro recorrido y con la intención de buscar las huidizas perdices. Gora se queda a muestra, Furia también. Cuidado Emilio. Nos acercamos hacia donde nos apuntan, pero no sale nada, las perras siguen cazando y otra vez a muestra. Las llevamos por delante, de pronto, se levanta una perdiz que Emilio se dispone a disparar y veo que con acierto la abate. Escucho el aleteo de otra mientras estoy viendo el impacto de la primera, pero se marcha. Observamos de lejos que Gora y Furia se dirigen hacia el lugar que ha caído. Está bastante sucio, pero la cobra Furia y aunque está a bastante distancia de donde estoy, me la trae con delicadeza y me la entrega. Muy bien Furia. Después de cuatro ocasiones fallidas, al final lo hemos conseguido.

Emilio se dispone a cumplir con las normas internas de la Asociación de Cazadores y que consisten en anotar cada captura en la tarjeta. Hay límite de piezas y nos parece una buena medida, especialmente en estos momentos en que tanto la Perdiz como la Liebre están en horas bajas. El Conejo no corre mejor suerte, así que todos los cazadores debemos colaborar en cumplir con estas normas y no sobrepasar los cupos autorizados. Saldremos ganando todos.

Son las diez y media y Emilio me recuerda que hay que almorzar. Vamos a cazar todo esto y abajo paramos. No localizamos ninguna perdiz y es el momento de reponer fuerzas y esperar a que venga Pepe, para decidir la mano siguiente. El bocadillo sabe a gloria bendita. Si no fuera por Emilio......

Ya viene Pepe. Haber qué nos cuenta. Las escasas localizaciones, hace que decidamos cambiar de lugar. El cambio no ha sido fructífero y el día transcurre sin nada que destacar. Hasta el próximo día.

sábado, 23 de octubre de 2010

Vísperas de desveda de la Caza Menor



La una de la madrugada. Faltan pocas horas para que de comienzo el día tan esperado. Voy cumpliendo años y me tomo la llegada de la desveda con más tranquilidad que en mis años jóvenes y también con más entusiasmo. Por ello, no dejo de pensar a qué lugar iremos, si tendremos suerte de dar con las perdices, si mi Hijo tendrá un buen día. Rezo porque así sea, que disfrute y que los pocos momentos que vamos juntos, que se conviertan en días inolvidables.

Respecto a mi, no pienso más que en poder ver trabajar de manera perfecta a Furia y eso significa que debe mostrar y guiar con estilo y saber respetar hasta que sea necesario. Eso deseo, pero por otra parte, pienso que no está tan madura como para ir con todas las garantías. Por mi no quedará y si tengo que corregir, así lo haré hasta conseguir el objetivo.

Me marcho a descansar, pero ya estoy pensando en levantarme. Que pasen pronto las horas y comencemos a caminar. La veda se abre ya.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Furia y Luna se prueban a codornices



Durante los meses previos a la media veda, sacamos los perros a que corran. Cuando faltan días para la apertura, se campean si se puede en lugares en los que sabemos que pueden detectar alguna codorniz y el día de la desveda los llevamos a cazar. La muerte de Roco, no podía pasar desapercibida. Su marcha ha dejado al descubierto mis "abandonos" respecto a la dedicación dirigida a Furia y Luna y por ello me ha tocado sufrir y trabajar mucho con algo de éxito como recompensa y esto quiere decir que debo de seguir con el trabajo y la constancia para enmendar el tiempo perdido.
Cuando se tiene a un gran perro, generalizando, lo llevamos todos los días de caza, sacrificando a los más jóvenes que los dejamos en la perrera, para ir sacándolos en momentos distintos y que casi siempre gozan de menos y peores momentos. Eso es lo que les ha pasado a Luna y a Furia. Son perras campeadas, pero no trabajadas. Dicho esto, el sufrimiento del que hablo se comprende. Han cumplido 3 años y cuando deberían ser perras con una experiencia suficiente para empezar a decir "tengo un perro de total garantía" pues no lo son de esa garantía. Espero que este año a base de trabajo y dedicación, recuperen el tiempo perdido.
Luna salió la primera el primer día de la desveda. Correr y más correr, de detectar codornices, pocas. Así pasan los minutos y las horas, llamando, chillando y me voy dando cuenta de sus carencias que son mis carencias.

Por la tarde sale Furia. Distinto cazar, pero la falta de experiencia se traduce en que un perro corre, pasea su nariz, pero ¿A qué? eso debería pensar Furia ¿Qué hago yo aquí? Esta es la diferencia de un perro que crece en edad y no se ha cazado como debe cazarse desde que tienen 1 año de edad. Que importante es todo esto para tener un buen perro.

Primer día de caza, primer día para valorar, primeras decepciones. ¿porqué me extraña? No tengo un perro con experiencia que me haga bien el trabajo, pero no deben pagarlo Furia y Luna. Eso pienso y decido esperar al martes y ver en qué se traducen mis esfuerzos.