jueves, 4 de noviembre de 2010

Libertad y Colaboración.


Cada maestrillo tiene su librillo. En las tertulias, cada tertuliano cuenta cómo actúa con sus perros desde que son cachorros, para cuando son mayores que trabajen según sus gustos. Así es y si cada uno consigue lo que quiere, entonces ese método es el mejor para el. A mi me gusta darles mucho monte y mucha libertad. Observarles y ver cómo evolucionan en cada salida. Si la aficción va creciendo o veo lo mismo todos los días. Como localiza la caza, como se comporta con ella y así me voy convirtiendo en un mero espectador. Una vez que el perro está metido en emanaciones y quiere monte y más monte, es entonces cuando generalmente los llevo con escopeta. Son perros que cometen errores y que poco a poco voy corrigiendo por eso me toca sufrir y muchos no deseen seguir mi método. Lo cierto es que una vez que el perro sabe que le daré libertad si colabora conmigo, se convierten en perros sin complejos y que desde ese momento, el sufrimiento se convierte en un disfrute contínuo. Por el contrario, estamos asistiendo a presenciar perros que son excesívamente obedientes y en momentos concretos que han localizado una emanación donde los humanos pensamos que es un error, les llamamos y qué pasa, pues que abandonan los rastros y obedecen porque de lo contrario serán castigados.

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