martes, 25 de enero de 2011

Sin Foto.

08/01/2011. Hay días que mejor sería no salir de casa. Eso diría del 8 de enero y que no saqué ninguna foto por temor a estropear la cámara. Vaya día.
El día 30/12 a pesar del extravío de Verdi y que le quitaron el collar de becadas, lo encontré y me llenó de satisfación, la becada que vi y que no pude buscar por el extravío del perro, me dejó con la esperanza de poder ir de nuevo a ese lugar a intentar capturarla.
Nos desplazamos mi amigo Pepe y yo a tierras de tardelcuende y Cascajosa para buscar alguna becada que de sentido a nuestra constancia por seguir cazando este ave.
El día 30/12 en los muchos paseos en busca de Verdi, pude ver casi todo el terreno y que el día 8 de enero deseaba buscar en las zonas que más me habían gustado. Asi lo hicimos. Entramos por el pueblo de Cascajosa, pasamos por mitad de la dehesa y llegamos hasta el límite del coto. Vi que donde deseaba cazar no era lo que había visto y pensando en dar con ese paraje, fuimos por todo el contorno. Era todo estepas y que donde quería ir, era todo pinar. Las tablillas azules del contorno nos decían que podíamos cazar ahí, pero nos metimos por una pista en dirección al pinar. Al comienzo del pinar hay una tablilla que observamos y que por el número de la misma, nos dimos cuenta que en esos terrenos no podiamos cazar. Atravesamos ese pinar y a lo largo del mismo, nos dábamos cuenta que había bastantes charcos de agua, pero al ser tierras arenosas, no íbamos a tener ningún problema, pero poco a poco iban siendo tierras arcillosas. Los charcos iban a más y las huellas de los tractores, hacían que se convirtiera en un suplicio el atravesar ese pinar. Poco a poco la cosa se iba complicando y en un abrir y cerrar de ojos, el Renault Laguna, patinó y ya no hubo forma de sacarlo. Si lo intentamos, pero cada vez peor. Había tal barrizal y charco de agua, que las ruedas al girar, despedían tal cantidad de agua con barro que el coche ya ni se veía. Solicitamos ayuda a 3 cazadores, pero ante ese panorama, no era fácil ayudarnos. Si lo intentamos entre todos, pero fue en vano. Estábamos a 90 Kms. de casa y teníamos que hacer algo para sacar el coche del barrizal. Llamamos al guarda de la Sociedad San Saturio, Javier Soria y le preguntamos dónde estaba. Nos dijo que en la Revilla. Le solicitamos su ayuda para que nos sacara con el todoterreno y que nos prometió dárnosla, pero debiamos esperar sobre una hora y media. No nos quedaba otra opción mejor que esperar, ya que en el lugar que nos encontrábamos no era fácil encontrar puntualmente un tractor. Sobre la 13:30 apareció Javier Soria con su todoterreno. Yo le dije "Vaya faena" Javier me contesta "doble faena" Yo le pregunto que porqué dice doble faena y me dice: Primero por quedar atascado y la segunda: Porque donde pensábais cazar no se puede. Aunque en la relación de cotos que nos envió la Sdad.S.Saturio indica como lugar permitido para cazar "Cascajosa" solo se puede cazar en las tierras, pero no en el monte. Vaya, vaya, es verdad que es una doble faena.
El coche con los perros lo teníamos a unos 600 metros de la pista donde esperamos al guarda y también el lugar donde queriamos cazar. Al ir hacia ese lugar, nos encontramos al titular del coto donde estaba el coche atascado. Después de cruzar unas palabras, nos dice "¿ Cómo hemos penetrado en una zona privada "? Le contestamos que no hemos visto la señal que así lo indique por el lugar que hemos entrado y si que la habíamos visto en el lugar de salida. Bueno, después de dar nuestras explicaciones y escuchar la versión y argumentos del citado titular, nos despedimos y fuimos a sacar el coche que era lo que más deseábamos.
Javier Soria después de preparar la cadena correspondiente, con su potente todoterreno nos pudo sacar de semejante atolladero. Gracias Javier por este gran favor.
Son las 2 de la tarde y ¿dónde vamos? ¿Nos vamos a casa o qué hacemos? Cómo nos vamos a ir a casa. Los perros llevan unas cuantas horas en el carro y por lo menos ir a otro lugar donde sacarlos. Decidimos ir a la Revilla. No conocíamos ese lugar. Es terreno de encina y en bastantes lugares, con bastante espesura. Pepe me dice ! " Vaya día que llevamos ! haber si perdemos algún perro ahora con las horas que son. No es fácil, digo yo. En lo último que pensaría yo es en eso.
Les ponemos lo collares a los perros, caminamos monte adentro y cuando llevamos 5 minutos me doy cuenta que Luna no la veo ni escucho el sonido del beeper. !Que raro! Luna nos está controlando con frecuencia siempre y no es normal que no aparezca. Empezamos a llamarla, una, otra y muchas veces más, pero Luna no da señales de vida. Esto no es posible. Ya no cazamos, solo buscamos, enojados y preocupados, cualquier cosa, pero todo menos cazar. Recorrimos el lugar en círculos por donde pensábamos que se había ido, pero al no dar resultado, andamos la parte más limpia del coto y con el día acabado fuimos al coche con la esperanza de que pudiera haber vuelto al lugar de partida. Cuando llegamos, unos pitidos fueron suficientes para que apareciera. El collar no pitaba, la pilar acabada y dónde había estado, pues no lo sabemos. Casi con toda seguridad que se iría tras algún corzo. Al menos eso pensamos nosotros. !Que día! mejor no haber salido de casa.

domingo, 9 de enero de 2011

Esto también forma parte de la caza.



30/12/2010. !Que cosas me pasan!. Los acontecimientos van tan deprisa que voy un poco rezagado. Es jueves y me desplazo hasta Cascajosa con intención de cazar la becada. La mañana está fría, pero menos que otros días. Cazar este ave, requiere repetir un ritual que no conviene despistarse. Los collares, las pilas, el imán, gps, choques, cartuchos, etc.etc. y que completado los perros comienzan a recorrer el monte. No había pasado mucho tiempo cuando veo volar una becada antes de llegar los perros a tocar emanación. Ese comportamiento hace que piense que estamos ante una becada muy arisca y posiblemente tiroteada. Yendo en su busca, Verdi toca la emanación en otro lugar, pero la becada de nuevo se ha escapado. Prosigue la búsqueda y de nuevo Verdi localiza emanaciones y amplía el campo de búsqueda hasta dejar de oir el sonido del collar. Luna se escuchaba en dirección opuesta a por donde se había ido Verdi. Intento localizarlo yendo de un lugar a otro, pero sin éxito. El tiempo transcurre más despacio que mi preocupación. Yo pensaba, o está en muestra o algo ha pasado. ¿Puede que se haya unido a algún cazador? En una de las vueltas que di, veo un R-19 matrícula de Sn Sn, cerca del mío y observo que es de un cazador. Le dejo una nota en la luna delantera que indicaba el extravío de Verdi y si estaba con el que hiciera el favor de llamarme al n.º de teléfono.

Mientras recorro parte de la zona, estoy pendiente del propietario del R-19 para poder comprobar si está con el o no. Escucho un tiro, pero en dirección opuesta a por donde creía yo que estaría Verdi. Fui para ese lugar, pero no vi ningún cazador. Luego deduje que se trataba de un coto distinto donde tiraron.

Volví otra vez y pude ver como el R-19 se marchaba en dirección opuesta a la salida para el Pueblo. Le alcancé, le pregunté y me dijo que el perro había estado con el y que me acompañaba a buscarle, indicándome el lugar por donde había estado con el. Se llama Yoseba, reside en Sn.Sn. Se ofreció a buscar conmigo, le puso un collar a una de sus perras y no cogió la escopeta. Andubimos por el monte, pero el perro no apareció.

Recorro las pistas andando y llamándole pero todo sin éxito y las horas van pasando, el día se acaba y estoy a 90 Kms. de caza y mañana es nochevieja. !Vaya problema! ¿Qué hago? ¿Me quedo a dormir por aquí para buscar a Verdi al hacer de día o me marcho a casa y me desplazo otra vez de madrugada? Mientras tomo una solución a esas preguntas, comenzó a llover y vino la noche.

Hablé con Sr.Angel de Cascajosa al que le dejé mi tarjeta con los n.ºs. de telefono, por si lo veían por allá. También a los ganaderos propietarios de las vacas que se brindaron a llamarme si lo veían por allí. Lo mismo hice en el pueblo de La Seca y ya sobre las 8 y media de la noche, fui a Osona para dejar otra tarjeta. No había nadie, las casas cerradas, lloviendo y qué más se puede encontrar uno en una noche de estas? pues vi una luz en una nave agrícola. Por fin, allá hay alguien. Dejé el coche a unos 50 metros de la nave y me dirigí hacia la misma, cuando según estoy llegando, veo un perro, sentado, algo encogido, algo temeroso y blanco y negro. Parece Verdi, no. No puede ser, si, estoy a 10 metros y cada vez estoy más convencido que es Verdi. Es Verdi. Verdi, pero ¿qué haces aquí? !Que milagro! !Que Suerte! encontrarte aquí, en otro Pueblo, a estas horas, lloviendo y.... ¿El Collar? te han quitado el collar. Le pregunto al Sr.que estaba en la nave si le han soltado el collar, pero me dice que cuando se acercó el perro no llevaba collar. Recogí a Verdi y nos fuimos para casa. El collar SONIC SENTRY color butano era para mi muy importante, ya que por su sonido grave, era el que mejor escuchaba, pero la aparición de Verdi, hace que el collar pase a un segundo plano.

El día ha sido agotador, pero el hallazgo de Verdi ha supuesto para mi la máxima relajación.

domingo, 2 de enero de 2011

Luces y Sombras



Muchas sombras y algunas luces. Así transcurre la vida del tradicional cazador. Aun así, me siento orgulloso de serlo. Cierto es que mucho de lo que vemos en TV se aleja en mucho a esta realidad y que el concepto que tienen los que no practican este deporte, en muchos casos se debe a lo que ven en esos reportajes donde todo es disparar y sin apenas esfuerzo. O estoy equivocado o "nuestra caza" es muy distinta.

26/12/2010. La jornada anterior finalizó sin nada que destacar, dicho así, el resultado está dicho. Fuimos a las becadas por la mañana y después a las perdices. Se suele decir que "quien mucho abarca, poca aprieta " así nos sucedió a nosotros. Tantas horas y para ¿qué? las fuerzas disminuyen y los pensamientos fluyen y no precisamente de los más positivos. No me extraña que un joven que se inicie en el deporte de la caza hoy, se haga preguntas como ¿ A qué voy yo al monte ? ¿Qué sentido tiene todo esto? Andar, andar, sin ver un horizonte en el que fijarse. Hay momentos que esos pensamientos también vuelan sobre mi mente, pero los que llevamos tantos años de práctica, es difícil que esos pensamientos penetren en nuestras neuronas.

Pepe y yo estábamos decididos a que esa realidad cambiara y decidimos ir a las perdices encarando la jornada con fuerza y decisión. Pronto tomó las emanaciones Furia con una bonita muestra, gatea y aviso a Pepe de la situación con un débil silbido pero suficiente para que las huidizas perdices levanten el vuelo sin que yo las vea, pero sí Pepe, quien dispara y me alerta de que viene para mi. La distancia es buena, pero no acierto. Salieron dos perdices. Algo preocupante y que de manera instintiva produce un efecto de letargo en mis movimientos y hace que falte decisión, convencimiento, deseo de matar. Si que disparé, pero hay alguna fuerza superior que hace que lo haga sin fe. Levamos bien la mano durante gran parte de la mañana y conseguimos dar 3 vuelos más a una de las perdices que consiguió atravesar un gran barranco e invitarnos a seguir con el juego. ¿Vamos a por ella o seguimos? decidimos seguir con la mano en busca de alguna más. No hubo suerte y poco a poco nos vamos alejando el uno del otro y Pepe decide ir solo a por la anterior, mientras que yo camino hacia otros terrenos más alejados. Vi como volaban 3 perdices muy lejanas y que hicieron que fuera hacia donde habían volado. La vegetación era un poco distinta y propicia para que Furia demostrara sus finos vientos y quedara como una estatua. ¿ Estará la perdiz ? ¿Habrá volado? No se mueve. Con lo ariscas que están las perdices, me sigue ofreciendo dudas que pueda estar, pero pronto se descifra la pregunta. Sale la Perdiz y logro acercar el trofeo a la dulce boca de Furia. Muy bien, muy bien. Ha sido un lance fácil, pocas veces sucede así. Comienza a salir alguna de las luces del título de este relato.



Es la una de la tarde, todavía hay tiempo para tener algunas experiencias y parece como si las sombras desaparecieran y se iluminara el espíritu, las fuerzas se renuevan y ese deseo de seguir se incrementa. El terreno invita a cazar más despacio, hierbas más altas que si hacen, que las perdices que en ellas estén no te vean tan pronto, si que entorpecen la labor de los perros. No importa andar un poco más con tal de cazar como debe hacerse en esas situaciones y pronto da fruto esa labor. Furia se tumba, guía, pero no decide seguir y con la cabeza en alto señala donde está otra de las patirrojas. Otro tiro fácil, otro trofeo. En estas circunstancias todo es más sencillo, para mi y para Furia. Veremos cómo se comporta en la siguiente jornada.



02/01/2011. Nuevo año, las mismas sombras. Tengo poco tiempo. 2 horas y media y en este corto espacio de tiempo, intentaré contactar con las perdices. Decido peinar uno de los montes con método, pero no consigo localizar ninguna patirroja. El tiempo pasa y me paso a otro de los montes. Viento de cara, una mano, otra y otra y otra y ...... nada de nada. Estoy pasando a otro monte y decido imitar el característico sonido del volar de una perdir sorprendida y escucho algo familiar, no se por dónde, pero lo escucho. Mi vista comienza a girar e intentar ver aquello que escucho y por fin veo como vuelan 4 perdices. Me las había dejado en una de las manos. Estaban en uno de los hoyos de la forestación realizada en ese paraje. Es normal. Los perros no pueden percibir todo, porque nosotros tampoco podemos andar todo lo que quisiéramos. Queda poco tiempo, pero por lo menos ya sabemos hacia donde se han ido esas perdices. Voy hacia ese lugar. Furia pronto las localiza, muestras felinas, guías preciosas y un buen tramo de disfrute dan paso a un tomar el rastro rápido, las perdices van por delante, Furia pierde el control y de hacer las cosas perfectas, se va como alma que lleva al diablo. No quiero llamarle por ver si a medida que avanza se frena y decide parar en muestra, desaparece y con la marcha que lleva deduzco cuando la localizo que ha levantado a las perdices. Le castigo y ya no hay tiempo para más. Sombras, más sombras, luces, pocas luces.