miércoles, 6 de julio de 2011

Ha Muerto el Gran Cazador.



Juan José, nació el 16/05/1936 en el Moncayo, en Aldehuela de Agreda. Se casó en el Moncayo, en Fuentes de Agreda con Natividad Calavia Martínez y Cazó en el Moncayo.

Te criaste en medio de una gran Familia, 9 hermanos. Las necesidades eran muchas y en el Pueblo no había más recursos. El deseo de ofrecer más posibilidades a tu Familia, hizo que tuvieras que salir de tu tierra de origen, para llegar a Lasarte (Guipúzcoa) para trabajar en la empresa Michelín. En esta localidad es donde has residido desde que dejaste tu localidad natal. También, en Lasarte tuve la suerte de conocerte y fue entonces cuando yo, que venía de Amorebieta, buscaba alojamiento y tu con tu esposa Nati, me acogisteis en tu vivienda. Esto ocurría en el año 1976 y hasta septiembre de 1977 en que contraje matrimonio, tu hogar fue mi hogar, tu Familia fue mi Familia y tus sapiencias fueron mi entretenimiento.

Recuerdo con un cariño especial todo lo vivido con vosotros en este periodo.

Gracias a este acogimiento he tenido la suerte de conocer a Agustín y Esperanza, padres de Nati. Agustín me reveló sus secretos sobre lugares de setas. A Francisca y Gloria, hermanas de Nati, todos ellos con bondad infinita. A Jesús esposo de Gloria, elegante, fino e inteligente. En el año 1977 en nuestro viaje de recien casados y hasta tomar el avión, Gloria y Jesús nos enseñaron la esencia de Madrid en viaje relámpago y que más puedo decir, pues que hay más familiares y a todos ellos guardo un cariño especial y que estoy orgulloso de haberte conocido a ti y a toda tu Familia. Por todo ello, Gracias, muchas gracias.

Quiero que sepas que para mi, eras el Gran Cazador. Me contabas grandes vivencias junto a tus hermanos Inocente y Gerardo, también alguna con tu sobrino Alberto. Todos ellos, grandísimos cazadores.

Ya en temporada de caza, los fines de semana la visita a tierras Sorianas era una obligación y durante muchos años cazaste con, Jesús Mari, Tatono, Juanjo y Paco, ¡Qué jornadas de perdices! ¿eh? Eran otros tiempos. Hoy la caza ha ido a menos, pero tus relatos siguen intactos. Después venías con tus hijos y con José María Enciso Boyero, gran persona y gran amigo. También nos dejó para siempre. Ahora estaréis juntos, para ir de palomas. Me reía con José Marí, si hablábamos de palomas torcaces, al ser el tan alto y yo tan bajo, le decía, tu José Marí a las altas y yo a las bajas, ¿eh?. En esas tertulias, siempre salíamos victoriosos de la cacería.

Hablábamos de todo, pero de lo que más, de caza. Cuando nos íbamos a dormir, nos contábamos nuestras anécdotas y siempre sucedía lo mismo, uno de los dos se dormía primero y nos dábamos cuenta cuando llevábamos hablando un tiempo suficiente para hablar los dos y eso no se hacía. Era la forma de decirnos, hasta mañana, hablando de caza.

Me enseñaste la técnica de recargar cartuchos. Recuerdo cuando sacaste por primera vez los útiles de recarga de cartuchos de escopeta. ¡Qué bien lo hacías! Eras hábil y preciso. El calibrado, la balanza, los pistones, la pólvora, las tapas, perdigones y acabado. Todo era importante y por ello, la atención era máxima. No se admitía despistes.

Recuerdo también cuando me enseñaste a pescar truchas a mano. Me decías: Juan, mañana iremos a pescar truchas a mano. Yo no me lo creía. ¿Truchas a mano? Con lo desconfiadas que son, las vamos a coger a mano. Si, ya lo verás. Era cierto. Íbamos río arriba y como buen profesor, me demostrarte lo que me decías. Cogiste la primera y me enseñaste la técnica. Ahora inténtalo tu, me decías. Así lo hice y en el primer intento, se me escapó. Fue en el segundo cuando logre capturar la primera, ¡Qué alegría! Pescar una trucha a mano, yo. Han pasado muchos años, pero recuerdo ese momento como si fuera hoy.

Quiero que sepas, que me acuerdo mucho de los paseos que nos dábamos por los barrios, las campas, el Hipódromo, con los “niños” mis niños, tus hijos. Mari Nati, Mercedes, Susana y Roberto. Me presentasteis a vuestra familia residente también en Lasarte, Félix y Aurora, con sus cuatro hijas, Chari, Asun, Raquel y Espe, y junto a todas estas joyas, Juan. ¡Qué buenos momentos hemos pasado! ¿ Recuerdas las caracoladas y cangrejadas que nos preparaban Nati y Aurora? ¿Y los domingos, las paellas de Nati? ¿Y esos filetes de ternera que apenas tocaban el aceite? Y ……….. cuantas cosas mas.

Todo son recuerdos. Hay algo que no hemos vivido juntos, pero que te lo hago saber, porque es una declaración de amor, de tu perra Mía hacia ti.


Tu hijo Roberto me dio la noticia de que te habías ido para siempre. No me lo creía y han tenido que pasar muchos días, para creerlo. También me comento de la relación que tenías con tu perra Spaniel Bretón y de la grandeza de esta perra. Te cuento algo que me conmovió y me hizo pensar todavía más en ti y en los perros.



Atendías a diario a tu perra hasta que en tus últimos días, lo hacían tus hijos. Un día antes de dejarnos para siempre, Roberto le dijo a Mari Nati que fuera a dar un paseo a la perra. En el Pueblo lo hacía ella alguna vez y la perra iba como si fuera contigo. Esta vez, no. Esta vez fue diferente. Mari Nati abrió la puerta y la perra emprendió una alocada carrera sin atender a llamada alguna. En pocos segundos la perra desapareció. Mari Nati, llamó a Roberto y le comento lo sucedido. La perra se ha escapado y no esta conmigo, dice Mari Nati. Se ha ido como una posesa, alterada, nerviosa, desconocida. Roberto sin pensarlo dos veces, fue a buscarla al huerto donde solía ir contigo. Allá estaba, aullando como si fuera un lobo. Te estaba llorando, no quería que te fueras. Ella lo presentía, lo supo antes que nadie que te ibas. Roberto en ese momento, supo que tu ibas a marcharte para siempre. ¡Qué grande! No me extraña que me hablaras de que la perra era algo especial. Con este gesto me lo ha demostrado.

Hoy, Juan José y después de pasar muchos días sin poder creerme que te has ido, no puedo hacer otra cosa que recordarte y recordar todo lo bueno que hemos vivido juntos.

Cuando me vaya a la cama, seguiremos hablando de caza y de perros hasta que uno de los dos se quede dormido. Va por ti, Maestro.