martes, 27 de diciembre de 2011

Traviata comienza a molestar. Buena señal.



Sábado 24/12/2011. Nochebuena. Mi esposa me dice que no vaya a cazar. Hay que dedicar algo de tiempo a ciertos preparativos y requiere mi ayuda. Madrugo y parte de lo que hay que hacer se deja hecho. Prefiero ir a cazar el 24 la becada, el 25 descansar y el 26 a las perdices. Así lo hago. Me desplazo cerca de 100 Kms. Las primeras luces del día, no consiguen abandonar la niebla y me sirven para iniciar la jornada con tranquilidad. Así podía haber sido, pero no lo fue. Saco la escopeta, los beeper y me quedo helado cuando veo que me he dejado en casa el morral con la documentación y los cartuchos. Sin documentación, no podía hacer otra cosa que resignarme a sacar los perros y practicar la caza sin muerte. En esos instantes suena el móvil. Me llama Carlos Torres Gil, hijo de Alvaro y Reme y sobrino de mi amigo Pepe. ¿Dónde estás, Juan? lejos de Ágreda, le contesto. Pues voy para allá. He tenido que trabajar unas horas y por eso no te he llamado antes, me dice. Yo no me lo podía creer. Estaba todavía en la empresa, en Olvega y eso quería decir, que si Carlos venía a cazar, me podía traer lo que me faltaba. !Que suerte! Sería motivo de risas y más risas, después, pero no en el momento de notar la falta. Tendré que fortalecer esta memoria, pero seguro que esta anécdota no se me olvida nunca.

Con la llegado de Carlos, el día abandonó la niebla y mis ojos salieron del asombro. La ilusión, la fe y las ganas de andar por el monte para localizar alguna becada, sustituyeron a la penumbra anterior.

Jara. la perra de Carlos, se mueve con ganas y su búsqueda pronto daría como resultado, hacernos disfrutar a ambos.
Luna, este es su año, pero sin tirar las "campanas al vuelo" eso, sin alardes. Su rendimiento está siendo alto, pero su comportamiento con la becada se está consolidando jornada a jornada. Su pasión le ha perdido en muchos momentos. La constancia, firmeza y confianza en sus facultades, está dando su fruto.
Traviata, participa en las localizaciones con unos patrones perfectos y nunca ha molestado. Las pocas becadas que se localizan, son halladas por los perros veteranos y su trabajo en el monte se reduce a correr y patronear. Este día será también para ella diferente. Pronto le vemos cazar, insiste e intuyo que es la becada que andamos buscando. Poco después, Carlos con vista de lince, ve cómo ha levantado Traviata a la becada. Vamos en su búsqueda, Traviata a los suyo. A buscar ese pájaro y no tardaría mucho en localizarla de nuevo y levantarla también.

Recordaba la evolución que tuvo con las perdices y siendo vertiginoso el cambio que dio en pocos minutos, me imaginaba que con la becada podía pasar lo mismo. Por ello, le puse por primera vez el beeper y cuando menos lo esperábamos, empezó a sonar. Carlos ve que está a muestra y que empieza a guiar y pum, pum.



Traviata porta su trofeo. !Que contenta! es la segunda becada que se le mata a muestra. No es un trabajo perfecto, pero para mi tiene mucha importancia. Su transformación es veloz y demuestra que es muy inteligente. Quizá de talla se quede pequeña, pero cada día hace cosas grandes para su edad. Seguiremos su evolución.

La importancia de permitir que se cometan errores cuando se está aprendiendo hace que un cachorro crezca con una base sólida. Otra cosa sería si se cometen y no se evoluciona para no cometerlos. Es aquí cuando deberemos actuar lo más pronto posible si queremos aprovechar todo lo bueno que tenga ese can.

Los días de caza no se cuentan por cómo empiezan, sino cómo acaban. En los míos no tienen desperdicio ni el principio ni el final. A tope todo el día.

No hay comentarios:

Publicar un comentario