lunes, 12 de diciembre de 2011

Traviata se asusta, pero no de los tiros.



Martes, 6 de diciembre de 2011. Con las dudas si ir a cazar o descansar por los varios días que hay en esta semana para poder ir al monte, mi amigo Pepe viene a casa a llamarme y yo adivino su pensamiento estando listo para partir camino del cazadero. Pepe lleva los sabuesos y yo voy a las becadas con Verdi,Luna y Traviata. Dentro del lugar ocupamos zonas diferentes para que los perros puedan realizar bien su trabajo.

La mañana está buena, durante el viaje con niebla, pero esta se marcha al hacer de día.

Pretendo sacar a los tres perros a primera hora y cuando transcurran unas 3 horas, dejar descansar a Verdi. Los años no perdonan y los muchísimos Kms.que lleva hechos, ahora le pasan factura. Luna, parece que ha tomado el testigo y aunque no tiene lo que tenía Verdi, comienza a realizar contactos y muestras interesantes. Traviata, de momento corre y corre sin saber a qué va. Ya llegará su momento.

Cuando llevo una hora cazando, Verdi me aparece con un conejo en la boca. Me lo entrega, pero tenía la mixomatosis y por lo frío que está no lo ha cazado el. Se lo ha encontrado.

Hablo con Pepe y se lo comento, así como el lugar del hallazgo, parece que hay algún rastro de conejo por si luego quiere acercarse con los sabuesos.

Sobre las 11:30 Luna se queda en muestra, firme y segura que es ella, espero que sea la becada, pero no. Era el lugar donde había posado un conejo. Poco después otra muestra de Luna. Dejo que pasen los minutos en esa posición. Deseo que Luna tome poco a poco confianza y abandone esa pasión, para guiar más de la cuenta o moverse cuando lo que tiene que hacer es quedarse como una estatua. Hoy así lo hace. Intento ver qué es lo que tiene, pero su posición apunta hacia el tronco de un gran roble. Veo algo marrón y no se si es liebre o conejo. No deseo que corra detrás y termino en lance en esos instantes y posición. Lo cobra. Se trata de un conejo y también con la mixomatosis. Vaya, vaya con la enfermedad.

Poco tiempo había pasado cuando escucho el temblor del monte, un ruido espantoso y me paro para averiguar qué pasa, de pronto sale del espesor de las matas, Traviata corriendo hacia mi y por su aspecto como si de algo huyera. Así fue. A unos 8 metros de ella, aparece un enorme jabalí que le persigue como si pretendiera acabar con ella, yo no me lo podía creer, en el poco tiempo que me dio a pensar, me acordé de la cámara de fotos, pero el momento no estaba para películas. Entre el Jabalí y yo nos separaban unos 10 metros, en medio Traviata y yo ya no sabía si iba a por ella o a por mi. Estuve sereno. No me podía poner nervioso. Corriamos peligro los dos. Por ello, a unos 6 metros le disparé los dos cartuchos que llevaba para la becada. En el primero lo desestabilicé ligeramente y el segundo no pude observar, el jabalí me pasó cerca pero huyó. Luna y Verdi seguían buscando becada, pero al poco de disparar, hubo unos minutos que no percibía el sonido de los beeper. Ya se oye Luna, viene hacia mi y compruebo que su lado derecho estaba lleno de sangre. La miro pero no lleva heridas. Pienso que para que vaya así Luna, el jabalí puede estar muerto. Lo busco durante mucho tiempo, pero los perros no dan muestras de encontrarlo.

Llamo a Pepe, le comento lo sucedido y le sugiero que venga con los sabuesos. Cuando lo hizo, tampoco ellos dieron con el rastro. Habían pasado unas dos horas. Pepe me comentaba otra posibilidad y que me parece que está cargada de una buena lógica. El jabalí se marchó echando sangre, Luna le daría alcance y este le daría algún golpe a la perra y le llenó de sangre a ella. Puede que pasara esto. Lo cierto es que no dimos con el.

También es una incógnita. ¿Qué le podría hacer una cachorra a semejante bicho, enorme, para que viniera tan decidida a acabar con ella. Si no llego a estar ahí, no se que hubiera sido de Traviata.

Pensamos que sería hembra, porque de ser macho, a Luna la hubiera abierto de arriba a abajo. Perros sin experiencia ante situaciones así, ya sabemos como les va.



Vaya susto, Traviata. Me da las gracias con su mirada.

2 comentarios:

  1. Buenos días Juan!!! En primer lugar perdona por no haber escrito antes, pero ni en la caza ni en el trabajo corren buenos tiempos y por desgracia, el poco trabajo que hay, tenemos que atenderlo plenamente y a cualquier hora. También es verdad que no he dejado de leer tu blog como siempre, porque da gusto disfrutar de tus vivencias y más los que como yo solo tenemos uno o con suerte dos días para salir al monte por semana.
    La experiencia que narras me llena de recuerdos la cabeza, porque por el terreno que cazamos y la zona de Aladren es una constante todas las temporadas, repitiendose en la caza menor esa excena con diferentes variantes y resultados 4 o cinco veces cada temporada. Unas veces he logrado abatir al jabali dado que cazo con dos o tres balas en el chaleco todos los días, otras se han ido heridos más o menos graves, otras no se han dejado disparar e incluso lamentablemente en un par de ocasiones los heridos han sido los perros, una de las veces de mucha gravedad dejando coja a mi mejor sabuesa.
    Siento que no culminara el lance con el jabali abatido para resarcir a traviata del susto, pero al final también hay que dar gracias porque no fuera a más el encontronazo del jabali con todos tus perros.
    Por lo demás no hay nucha novedad que contar, Pipo sigue sin rumbo pero no se le puede pedir nada con la temporada que estamos sufriendo. Perdi dos perdices de ala dos fines de semana seguidos con el, lo que me turbo y me defraudo mucho dadas las dotes de rastreador que demostraba, además me descentro todo el resto de la jornada porque es una pena perder una perdiz estando el monte como esta, pero verdaderamente no se le puede responsabilizar de nada porque no hay muchas ocasiones para que aprenda, corre sin rumbo pero todavía no sabe bien ni a lo que va. En los últimos cuatro fines de semana solo he abatido dos perdices y asi poco se le puede enseñar. Perdona el rollo, pero hoy tenia algo de tiempo para escribir y asi nos contamos nuestras penas. La próxima jornada la voy a dedicar a la becada, porque tengo avistadas varias e incluso he logrado disparar a un par estos días.
    Un abrazo y sigue disfrutando del monte.

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  2. Amigo Luis.

    Desde aquí te envío ánimos. Llevas razón y te sobra. Pipo está perdido. Todavía no ha llegado el momento de saborear lo que está haciendo. No pierdas la calma. Llegará ese momento.

    No se si te servirá de consuelo, pero yo el domingo vine desfondado, las piernas no me iban, quizá por exceso de monte o porque cuando algo nos sale mal, nuestro ánimo ya no es el mismo. Furia me trabajó una perdiz muy bien en un terreno muy sucio, llevaba bastante tiempo con ella, quizá fuera una que iba buscando del jueves y que creía haberle dado algún perdigón y por eso apeonaba entre la maleza mas de la cuenta. Bien, dicho eso la perdiz salió y la fallé. No estaba centrado en mi trabajo y esto me quitó ánimo y fuerzas. Al final, saqué a Traviata, tiré una perdiz de ala. Enseguida tomó el rastro y fue a ella como una bala. Como te decía, me fui a casa desfondado y con los ánimos un poco bajos, pero no debemos tirar la toalla. Ánimo Luis, si trabajamos aunque sea en condiciones adversas, el fruto llegará.

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