martes, 26 de junio de 2012

Gracias por venir a pasar un día juntos


Eran varios años diciendo: "Tenemos que ir un día a tu Pueblo, Juan" pero se pasaban los años y nunca llegaba ese día. Este año y durante la última Gala de la Becada en Amurrio, lo fijamos para el 23 de junio. Ha pasado el tiempo y por fin, Fabián, Juanma, Unai, Jose y Victor, me dan la grata noticia de que vienen para pasar un día juntos.

Todos tienen en común el Valle de Mena y Villasana, que es una zona muy bonita y  su diversa vegetación le confiere belleza de lugar idílico. Conozco esa zona, que linda con Vizcaya. Para mi es un reto, que vengan a verme amigos que tienen todo lo mejor, a mi Pueblo, a un pueblo de Soria, tan distinta al Norte, siempre me ofrece la duda si se irán contentos y satisfechos. Por lo menos, vamos a intentarlo.

Lo comento a mi Familia y mis hijos al unísono, enseguida se prestan para colaborar para que todo salga bien. Si contamos con Maribi para que nos prepare un "rancho" comida tradicional de nuestro Pueblo, el éxito está garantizado. Maribi está dispuesta a colaborar.

Llamo a mi amigo Pepe y le comunico la visita. La hora de llegada es a las 9 de la mañana. El día se presenta con buena temperatura, algo que en nuestro Pueblo siempre es bien recibido. Son muchos meses de clima gris y que sin ser en la actualidad algo extremo, si que ayuda a curtirte con temperaturas bajas.

Pepe, como buen sabuesero, es posible que tenga alguno de los ingredientes del rancho. ¿Tienes alguna liebre o conejico de monte? Liebre, no. Conejos alguno hay, me contesta. Fenomenal. Un rancho con conejo de monte, está como para chuparse los dedos. Reme y Maribí, se encargan de la comida y nosotros, Pepe y yo recibimos al grupo y nos disponemos a contactar con el mítico Moncayo.

Dejamos los coches y nos disponemos a tomar algo de altura para divisar "El Mundo" echar alguna foto y que queden recuerdos para el futuro. El grupo está en forma y encabezado por Unai, la marcha se acelera hasta el punto de sacarnos pronto una buena ventaja. El deseo es seguir escalando, pero no íbamos preparados, calzado inapropiado, ausencia de ropa para cuando llegásemos a la cima y sería de imprudentes el continuar, así que a  pesar de los deseos de la mayoría,  decidimos dejarlo para otro día. Con el Moncayo debemos ser respetuosos. Las imprudencias se pagan. La climatología cambia por momentos y la bondad que veamos al tiempo de subir, se puede volver adversa para bajar. !Qué pena! La promesa está hecha. Lo escalaremos en la próxima. El lugar se presta para la fotografía y los recuerdos ahí quedan.

Comenzamos la bajada y hacemos un descanso en Agramonte, para visitar el Centro de Interpretación del Moncayo.

La responsable del Centro con excelente disposición nos proyectó un vídeo explicativo del Parque Nacional del Moncayo. El entorno, la agradable temperatura de la sala y lo proyectado, dejó caras de satisfacción de todos nosotros que emprendimos la marcha porque la hora de la comida se acercaba.

Para que nosotros tuviéramos esta libertad, Reme, Maribi, María Victoria y Vanesa estaban con todos los preparativos de la comida. Emilio y Luis Julio, en otras tareas por si necesitábamos otro lugar por si el clima lo requería. No hizo falta porque el día estuvo enorme y la Dehesa es el mejor lugar para estos casos. El "rancho" estaba delicioso y la plancha y las parrillas no faltaron para completar tradiciones. Una vez más, los perros son "los culpables" de estas excelentes relaciones que deseo continúen. Para terminar, gracias a Fabian, Unai, Juanma, Jose y Victor por venir a vernos. Gracias a mi Esposa, a mis Hijos y sus parejas, y a Pepe y Reme, por su colaboración y hacer que todo esto fuera posible.