martes, 29 de enero de 2013

Momentos bonitos para limpiar mi mente.

         Algún día tenía que ser. 27 de Enero.Último día de caza en nuestra provincia y ha llegado la hora de borrar pensamientos que te ensucian la mente. Ha sido una temporada para olvidar en algunos aspectos. Nos han cerrado el coto porque alguien que de buena persona no tiene que tener nada, pero lo hemos pagado los inocentes. También he sido blanco de alguien que se alimenta del mal. Haciendo uso de nuestros derechos, presenté solicitud para entrar en sorteo de las jornadas de caza menor en el Moncayo y mi sobre con mi solicitud y la de mi hijo, desapareció. No entré en sorteo y por tanto no pude cazar. Y ya para terminar, me entero que cotos que gestiona la Sociedad San Saturio de Soria, tienen vendida la caza de la becada a gente que ni son socios y yo como socio me pregunto ¿Qué descaro? Y ¿ para qué pagamos los socios? Dicho todo esto, mi mente está sucia y deseo limpiarla de tanta inmoralidad.

         Estuve cazando la becada. El día anterior, los perros localizaron una y mi compañero Carlos Torres Gil, no pudo quedarse con ella. Yo lo intenté el último día de caza. Eran las 16:45 y ni rastro de la picona. Muchas horas andando, buscando y aun quedando todavía día, decidí acabar la temporada en ese momento.

          De camino para casa, algo se pone por delante del coche que me alegra el día y mucho más. Un grupo de 9 perdices apeonan por delante. Me recreo viéndolas durante varios metros, cuando me acuerdo que llevo la cámara de fotos, también la escopeta, pero aparte de que la caza de la perdiz se cerró el día 6, no se me hubiera ocurrido tirar a un grupo de perdices apeonando aunque su caza hubiera estado permitida. Al parar el coche, las perdices se refugian en la maleza y ponen tierra de por medio, pero aun pude quedarme con alguna foto, entre ellas, una del grupo.

        A pesar de todo lo sucedido, siempre hay que pensar en positivo y buscar nuevas alternativas.



Traviata y Roberto Martínez Calavia con su primera becada. Me hizo mucha ilusión que fuéramos a cazar juntos. Fue todo muy rápido, salir del coche, andar un ciento metros y sonar los beeper, Traviata y Roco. Llego al lugar y veo que Traviata ha roto la muestra, pero sigue cazando con cuidado, de pronto, sale la becada y viene hacia mi. Yo no veo dónde está Roberto y lo llamo, pero en ese mismo instante un disparo da con su primera becada. Que alegría me dió. Tu primer día en esta modalidad y tuve la sensación de que habías ido toda la vida. Eres muy cazador, demasiado diría yo, por eso dominas todas las modalidades. De tal palo tal astilla. En las conversaciones con tu Padre, me dice "Es bueno, muy bueno" Claro que también hay que decir que con munición especial, ¿eh?

Otro Roberto.

Roberto Monge, amante del buen perro y orgulloso de su perra setter Venus, hermana de Roco y Yuma. Gran promesa. Independiente y muy cazadora. Mala temporada en perdices. !Qué Pena! Por falta de perdices también cerraron su coto y en el que podía cazarlas, decidió por cuenta propia no tirarlas por su escasez. Buen gesto. Roberto. Eso deberíamos hacerlo todos. A falta de perdices, fuimos un día a las becadas, pero tampoco localizamos ninguna. Otra vez será. Sin embargo, pasamos un día para el recuerdo.




Amadeo Calvo Aguado. Me gustaría llegar a su edad y seguir con la ilusión que lo hace él. También hemos pasado buenos momentos juntos y más cuando tras la salida de una becada y su disparo, perdiste el equilibrio y ........



Pero te levantaste y decidiste arrimarte a un buen roble. Ahí va para el recuerdo.


Ruben Calvo. Ya quisiera Amadeo su padre, tener las "correas" que tiene él. Cazador desde niño, alterna la caza mayor con la menor y aunque alguna becada se libra de los plomos, otras no pueden decir eso, ¿Verdad, Rubén? Bonitos momentos.


Julián Pascual Pelarda. Salimos al monte con muchas ganas de localizar becada, pero no se nos dió un buen día. Trabajamos mucho y siento que para ser tu primer día de becadas, no fuera un día más cómodo. Localizamos tres, pero por varios motivos no pudimos capturar. Mi deseo es que disfrutes y por ello, habrá otro día para intentar vivir mejores lances y más fructíferos. Tu, a pesar de tu juventud, estás preparado para   todo. Hasta la próxima.




Julián Pancorbo, Dioni, Teodoro y Juan José Oliva, Olivita para los amigos. Que bien lo pasamos, ¿eh, Julián? Tu becada y tu Jabalí. Qué risas. Mira que ponerte a sacudir el polvo de ese gran cochino.Je,je. Ese buen día, bien merecía unas buenas chuletas preparadas y calentitas por Olivita y un  brindis para repetirse y no tardando mucho.








Carlos Torres Gil y Javi.

Con Carlos, hemos pasado varias jornadas juntos a la becada. Ha sido una campaña de bastantes localizaciones y que por la distancia que ponían los perros, Carlos ha estado a punto de "matarme" con sus carreras de 200 metros en adelante. Sus ágiles piernas y su juventud, me están poniendo en forma todos los días. Si alguien de los que me dicen que bien me conservo, lee este post, sabrá cual es la clave.



Javi que apunta buenas maneras y mucha aficción, nos acompañó un día de perdices. Nunca he cazado perdices que no fueran salvajes. Esta vez y dadas las circunstancias dadas en esta temporada y descritas al principio del post, íbamos a un lugar que nos habían dicho que iban a soltar. Muchas ganas llevábamos de matarles alguna a los perros jóvenes, pero solo pudimos ver 3 y en qué lugar. Dos muestras de Yuma, pero no pudimos hacernos con ellas. Mala experiencia.




Lo mejor, la compañía.



Pepe y Javi. Bonito día pasamos y sin escopeta, ¿eh?

Aquí, cada uno con su perro. Bl.Naranja de Javi, Tricolor de Pepe. A muestra sobre becada.


Traviata y Roco, a muestra sobre becada.


Es hora de marcharnos. Roco, Traviata y el perro de Javi en muestra. Este, curtido en mil batallas, no lo hubiéramos sacado del monte si no lo ata. Buen perro becadero.

Santiago del Río Delgado. Mi tío. Su primer día de becadas. Aquí con Luna y Traviata. !Ojala esté como él a su edad! Caminar como lo hizo en zona difícil, sin tener costumbre y llevando toda la temporada sin ejercitar, es para quitarse el sombrero.


Cazador de conejos y liebres con muy buenos podencos. Cuantas anécdotas podría contar de sus años jóvenes en jornadas de caza.

Hoy bien merecida tiene esta foto en una modalidad que no es la suya, pero que la ha vivido como un chaval.

Recordando todos estos momentos y algunos más, bien sirven para purificarnos y limpiar nuestra mente de malos pensamientos.