miércoles, 20 de noviembre de 2013

Apareció FURIA. Desapareció LUNA y para siempre.




Después de estar preocupados por la falta de Furia durante toda jornada de caza, fue al caer el día cuando estando en el monte con la intención de verla por alguna parte, recibo una llamada de mi hijo Luis Julio y me dice que la perra la tienen recogida. José Luis Sevillano Pelarda y Román San Lorenzo Ruiz, han tenido ese buen gesto de recogerla y preocuparse por su dueño. La han recogido en la carretera general, justamente en el Pueblo. A veces, suceden casos con los perros que no les encuentras respuesta. Un perro que tiene una nariz excelente y que normalmente se mueven siempre a base de nariz y son capaces de encontrarte por el rastro casi siempre, otras como ha sucedido con Furia, ya sea por la niebla o por no se qué, se despistan y pierden nuestro control. Alguna vez más me ha pasado esto y no con el mismo perro. Comentando esto con mi primo José María Zardoya Aranda, me decía: " Juan, ponles un collar con los teléfonos por si se extravían, pero iba pasando el tiempo y tardaba en tomar la decisión hasta que llegó el día en que adquirí esos collares y que han facilitado el hallazgo de nuestra extraviada perra en esta ocasión. Gracias, José Luis, Gracias, Román y gracias también para tí José Mari.

LUNA, nos dice adiós para siempre.



Son sucesos que pasan y que nos sorprenden por no haber causas que lo justifiquen. La semana pasada la he dedicado a la caza de la becada. Jueves, Sábado y Domingo. Al término de la tercera jornada, Luna estuvo cazando con mucha fuerza, hasta el punto en que yo le decía a mi amigo Pepe, " Qué fuerte es Luna ". Prácticamente terminamos la jornada con esas palabras. En el lugar que estuvimos apenas llovió, pero los perros no estaban secos, así que nada más llegar a casa, les preparé sus camas con paja, para que estuvieran más confortables. Les puse las raciones de pienso y todos comieron bien, incluida Luna. Al día siguiente, es decir el lunes, al llegar a donde están los perros, todos me reciben y demuestran su alegría con el contorneo habitual. Todos menos Luna. Uhí, algo pasa. Le acaricio, pero no se levanta. En el tiempo de limpiarles, si que lo hace, bebe agua y se vuelve a echar. Pienso que habría cogido algo de frío, también se nos pasa la idea de que pueda deberse al cansancio, pero me extraña por la fortaleza que le acompaña. El martes por la mañana voy a ver cómo se encuentra y llega la sorpresa. Luna está agonizando. No me lo podía creer. La tomo en mis brazos y la coloco sobre una mullida cama de paja, cuando observo que deja todo un reguero de sangre expulsada por el ano. Ya no tiene solución. 2 horas después, expiró.

Después de lo ocurrido, piensas en que si hubiera ido al Veterinario, igual hubiera predicho lo que podía ocurrir y hubiera puesto remedio a algo que hoy es irremediable. Me duele que se haya ido así y pensar yo que podía ser algo con poca importancia o por lo menos ser como muchos de los estados en que he visto a algunos de mis perros a lo largo de su vida. Casos como este, te invitan a ir al Veterinario antes de que pueda ocurrir un mal mayor. 


6 comentarios:

  1. Ohhhh pobre luna.
    Tampoco te tienes que culpar de no haberla llevado al veterinario.En ese momento con tu experiencia decidiste que podía ser cansancio y no le viste ningún síntoma raro.
    Tienes que pensar que sus últimos días de caza curró como una campeona.

    Ánimo Papa!!

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  2. Ójala todo el mundo cuidara a sus perros como lo haces tú Papa, así que deja de pensar en qué hubiera pasado si la hubieras llevado al veterinario. Es un hecho totalmente casual y tal y como Julio, otras tantas veces en situaciones similares o incluso mucho más complejas, has decidido lo mejor para los perros.

    Besos!!

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    1. Lo siento Juan no te culpes porque todos a veces hemos pensado lo mismo que pensastes tu,esta cansada,tiene un mal dia etc,cuantos perros quisieran estar como estan los tuyos y como los cuidas.
      Un saludo.

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