miércoles, 8 de octubre de 2014

Una buena y oportuna codorniz, puede transformar a nuestro Setter.


Kandy de Aregorata. ( Traviata x Kobi) Traviata hija de Verdi de Aregorata. Kobi hijo de Mozart de Aregorata. Verdi y Mozart, hermanos de camada e hijos de Lefanta Snorre x Numancia de Aregorata.

Kandy nació el 27 de Junio de 2013. Estuvo cazando la becada cuando tuvo los 6 meses, acompañando a su madre y a Roco II. Intervino en varios lances sobre becada, mostró y patroneo bien y aunque la localización correspondiera a los perros más veteranos, ella tuvo la capacidad de estar presente en un gran número de esos lances. Aguantó muy bien las jornadas y sin tener que resaltar una gran amplitud en sus desplazamientos, el rendimiento era correcto y digno de mención para su juventud.

Su ritmo no muy veloz, invitaba a probarla en la caza de codornices y perdices. Había que sacarla poco a poco para ponerla en forma física aceptable antes de la apertura. Media docena escasa de contactos con codornices fue toda la experiencia que acumuló antes de la desveda. Se veían varias codornices y se intuía que tendríamos suerte para poner a punto los perros jóvenes.

Llegó el día esperado. Saqué a Yuma de Aregorata por la mañana. Las predicciones no se cumplieron. Había muy poca codorniz. Por la tarde a Kandy. No le pude matar ninguna. Extraño no? Pues no. Fueron varias salidas con ella y el resultado parecido. Le maté media docena codornices sin que interviniera para nada ella. Fueron 5 ó 6 salidas e idéntico resultado y aunque se que son casos que suceden a veces, la calor, el ritmo normal y un cazar escaso de pasión, me llevaba a decir: !Que poco te pareces a tu Madre o a tu Padre!. Si. estaba un poco preocupado por esa creencia mía de que faltaba pasión. En una salida, una muestra preciosa, me hizo pensar que había llegado el momento, se tumba, gatea un metro y bloquea. Me preparo y ..toma, arranca una maravillosa liebre. Que susto se dio. No tenía porqué asustarse. Se marchó y vuelta a empezar. Varias muestras a perdices, con buen estilo, me estaban confundiendo. Me preguntaba porqué esas bonitas muestras a liebre, perdices, conejos y casi nada a codorniz. Preocupado, confundido, pero tenaz por descifrar mis dudas.


Nuevo día, nueva salida por la tarde. Laceo sin muchos avances, pero de repente y ya caída la tarde, Kandy se queda en muestra, se flexiona, guía un poco y se tumba ¿Será codorniz? Por la tensión demostrada y por el lugar que era (rastrojo) debería volar y así fue. Voló rasa, a la altura de la cabeza de la perra, segundos de dudas de si tirar o no tirar, pero encaro la escopeta y aunque tardé a disparar, lo hice y pudo Kandy deleitairse con ella, aunque no cobrando. 

Desde ese momento, Kandy se ha transformado. Mis dudas han desaparecido y esa buena y oportuna codorniz, ha sacado de la perra todo su estilo y pasión esperado. Ahora la búsqueda es constante, metódica y con sentido de caza. En las siguientes salidas, la perra localizó y paró bien y se pudo disparar. Esta experiencia me enriquece y me hace pensar y decir, que los perros son como los humanos. Necesitamos oportunidades para adquirir cierta experiencia y hasta que no la tenemos, el disfrute no llega, a veces, sufriremos y si no hay nadie que lo impida, lo más normal es que abandonemos eso que estamos haciendo y nos dediquemos a lo que ya conocemos. Kandy sabía andar, estar junto a veteranos, pero no sabía cazar. Andar es una cosa, cazar otra y buscar la caza algo muy distinto.